Investigación

Imbabura, Investigación

DESPIDOS MASIVOS EN LA DIRECCIÓN DE SALUD DE IMBABURA: 37 FUNCIONARIOS NOTIFICADOS EN MENOS DE DOS HORAS

A las 16:44 del viernes 10 de abril de 2026 se envió el primer memorando. A las 17:54, el último. En ese intervalo de 70 minutos, la Dirección Provincial de Salud de Imbabura emitió una cadena continua de documentos que terminó con la salida de 37 trabajadores del sistema público de salud de la provincia. La evidencia documental a la que tuvo acceso CRÓNICAS DEL NORTE muestra un patrón. Memorandos consecutivos, mismo formato y emisor, mismo asunto genérico que decía “En el texto”. Todos firmados por la directora provincial encargada, Gloria Elizabeth Erazo Pozo. Su designación temporal no ha sido bien vista por los funcionarios de esa institución debido a su pasado político vinculado a las bases del correísmo, comentó un médico quien pidió la reserva. No hubo avisos previos. Una trabajadora a quien llamaremos Mónica, para proteger su identidad recuerda la hora exacta en la que recibió la notificación: 17:15. Una llamada de una de sus compañeras la alertó. Revisó el sistema institucional de inmediato. Ahí estaba el memorando. Su relación laboral con el Ministerio de Salud había terminado ese día. “Es un atasco emocional y económico. Afecta directamente a mi hija”, relató. Dijo que, durante su trabajo, no solo entregó tiempo, sino incluso recursos propios para cumplir funciones. Y cuestionó directamente a la autoridad provincial: “No pudo defender ni movió un dedo por evitar estas desvinculaciones”, comentó la mujer sumida ahora en el desempleo. Los 37 desvinculados no pertenecen a un solo servicio. La lista revela una afectación directa a la operación sanitaria: Los memorandos fueron dirigidos a personal de centros de salud como Caranqui, Atuntaqui, La Esperanza, Pugacho, Quiroga, San Pablo, además de unidades administrativas. La distribución confirma que la medida impactó de forma simultánea a varias dependencias del sistema de salud en Imbabura. En uno de los memorandos de desvinculación remitidos a la redacción de este medio de comunicación, correspondiente a una enfermera, se establece que la acción se ejecuta bajo la figura de terminación unilateral de contrato de servicios ocasionales, con efecto inmediato al 10 de abril de 2026. El texto añade que la decisión no vulnera derechos, al no encontrarse la funcionaria en grupos de protección. No hay referencias a evaluaciones, indicadores de desempeño o reestructuración técnica del servicio. ANTES DE LOS MEMORANDOS, EL CAMBIO DE PODER Diecisiete días antes, el 23 de marzo de 2026, se notificó la remoción de la Coordinadora Zonal 1 de Salud, María Fernanda Terán López. La figura aplicada fue la de libre remoción, sin que se detalle causa técnica o administrativa. El memorando señala que la decisión proviene de la máxima autoridad del Ministerio, en este caso, la Vicepresidenta de la República, María José Pinto, a quien el primer mandatario Daniel Noboa encargó esa cartera de estado. Ese movimiento eliminó el nivel zonal y abrió paso a una reorganización territorial. En ese nuevo esquema, Gloria Erazo, quien era la mano derecha de Terán, asumió la Dirección Provincial de Imbabura, desde donde, semanas después, se ejecutó la desvinculación masiva de trabajadores. PROTESTA SIN VOZ, PERO CON DATOS Hoy, fuera de las oficinas, el reclamo de las personas despedidas se expresa con un lazo negro. No hay comunicados oficiales que expliquen por qué esos 37 perfiles fueron desvinculados. Lo que si hay es temor a represalias legales si se deciden a contar la historia. En el memorando de desvinculación, la autoridad provincial les advierte que «están obligados a mantener reserva de la información y documentos». Este proceso ocurre en un contexto nacional marcado por una crisis sostenida del sistema de salud, que también golpea a Imbabura, donde persisten reportes sobre falta de medicamentos, insumos básicos e incluso oxígeno para pacientes, un escenario en el que la salida de 37 profesionales no solo impacta en lo laboral, sino que se suma a las limitaciones estructurales que enfrenta la atención sanitaria en la provincia.

Ibarra, Investigación

ESPEJO DE AGUA DE YAHUARCOCHA MEJORA SU ASPECTO TRAS INTERVENCIÓN MUNICIPAL

La imagen que encendió la alerta aún permanece en la memoria colectiva de los ibarreños. En 2020, la laguna de Yahuarcocha evidenció su punto más crítico con agua verde, malos olores y una drástica reducción de vida acuática, síntomas de un deterioro acumulado durante décadas en este ícono natural de la capital de Imbabura. El origen del problema se asentó en factores sostenidos en el tiempo. El exceso de nutrientes, las descargas contaminantes y la falta de control en los afluentes desencadenaron un proceso de eutrofización que redujo el oxígeno y facilitó la proliferación de cianobacterias. El ecosistema entró en una fase crítica, con impactos visibles en su equilibrio biológico, que la llevo a un estado similar a la de un pantano con orillas malolientes y agua verde. LA INTERVENCIÓN QUE CAMBIA EL ESCENARIO Frente a este panorama, el Municipio de Ibarra ejecutó acciones en junio de 2025. Construyó un sedimentador natural de una hectárea en la quebrada La 15, punto por donde ingresan 20 litros por segundo, equivalente a casi la mitad del caudal que alimenta la laguna. “Tiene una capacidad de retención aproximada de 72 horas en donde el agua sedimenta, el agua reposa y mediante las macrófitas o las especies que están flotando en el espejo de agua hace que se depure”, dijo Diego Villalba, director de Gestión Ambiental del Municipio de Ibarra. A esta intervención se sumaron otras acciones técnicas: limpieza de canales, aplicación de ultrasonido para controlar cianobacterias, reintroducción de especies nativas como el alga Eleodea densa y manejo de especies invasoras como el cangrejo de río. Aunque el sistema aún presenta un déficit hídrico, -requiere al menos 200 litros por segundo-, los efectos ya son visibles en la superficie del agua. Alvaro Castillo, alcalde de Ibarra, informó que en este proceso se han invertido un poco más de 100 mil dólares. Dijo que no es un monto mayor considerando la grave situación de la laguna, pero los resultados alcanzados son extraordinarios. CAMBIOS MEDIBLES Y RETORNO DE LA FAUNA Los monitoreos municipales registran avances concretos. Se ha incrementado la transparencia del agua, mejorado los niveles de oxígeno disuelto y reducido significativamente la coloración verde que caracterizaba a la laguna en los últimos años. “Se redujo bastante la población de cianobacterias, entonces esto es lo que ha causado este cambio en la coloración de la laguna”, indicó Paola Sanhuesa, bióloga del cabildo. Los análisis comparativos muestran que la calidad del agua se aproxima a los niveles registrados en 2014, un dato que abre la posibilidad de recuperación progresiva del ecosistema. Este cambio ha permitido el retorno de 22 especies de aves,  entre ellas garzas, patos, gallaretas, gaviotas y el águila pescadora. “Pescadores también han regresado porque dicen encontrar mayor cantidad de peces, tilapias principalmente, entonces es porque los peces también están teniendo más alimento y un mejor ecosistema para desarrollarse”, añadió Sanhueza. Ahora, Yahuarcocha muestra signos de recuperación sostenida, al menos en su espejo de agua. Los días en los que parecía un pantano, con agua verde quedaron atrás. Los resultados de la intervención son visibles, pero el proceso aún no concluye y el ecosistema sigue siendo débil. Sus condiciones futuras dependerán del control permanente de sus fuentes de contaminación y de la continuidad de las intervenciones dictadas por el Plan de Manejo.

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