UNA BODA EN OTAVALO QUE CONVOCA A MILES DE DESCONOCIDOS
Lo que empezó como una publicación más en redes sociales terminó convertida en una invitación abierta a una boda indígena en Otavalo, provincia de Imbabura. El arte compartido desde una cuenta personal desató una ola de reacciones, comentarios y promesas de viaje que colocaron a Otavalo en el centro de la conversación digital este martes 06 de enero de 2026. La fecha ya está marcada: 24 de enero de 2026, día en el que Edgar Yacelga y Tania Santellan unirán sus vidas, y al parecer, reunirán a cientos de curiosos con ganas de celebrar. Mire aquí el posteo de la invitación a la boda: https://www.facebook.com/share/1AYmBao4jX/ «Acompañanos en el día más importante de nuestra vida», dice la invitación, y los internautas les responden: «Allí estaremos”, «No les conozco pero no les fallaré, ahí estaré» y «Si vamos, soy del sur de Quito, gracias por la invitación «. La publicación fue realizada por el novio sin mayores pretensiones, pero comenzó a multiplicarse a velocidad de algoritmo. Hasta el cierre de este reportaje, el post acumulaba 4.362 reacciones y más de 1.500 comentarios. Usuarios de Quito, Ambato y Guayaquil no solo confirmaron asistencia, sino que anunciaron viaje y regalos incluidos, pese a no conocer personalmente a los novios. La invitación no aclara si el evento es abierto o reservado, detalle que, lejos de frenar el entusiasmo, pareció avivarlo. BODAS EN OTAVALO, UN RITUAL LLENO DE PROFUNDAS TRADICIONES Más allá del revuelo digital, la historia se conjuga con una costumbre profundamente arraigada. En Otavalo, el camino al matrimonio inicia con la petición de mano, un ritual en el que el novio, acompañado de su familia, visita el hogar de la novia para solicitar el consentimiento. La delegación del novio no llega con manos vacías: se presenta el “mediano”, un conjunto de obsequios que incluye frutas, grandes cantidades de pan, gaseosas, cervezas y proteínas como pollo, hornado, fritada e incluso cuyes, gesto clave para sellar la buena voluntad familiar. Si hay acuerdo, la celebración comienza de inmediato y la planificación de la boda puede derivar en fiestas multitudinarias, con cientos de asistentes, donde la comunidad se suma al festejo. Esta vez, la tradición encontró un aliado inesperado: las redes sociales, capaces de transformar una invitación privada en un acontecimiento nacional.




