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Seguridad

FITO ACEPTA EXTRADICIÓN A EE.UU. EN AUDIENCIA TELEMÁTICA

José Adolfo Macías Villamar, conocido como “Fito”, cabecilla de la banda criminal Los Choneros, sorprendió a la justicia ecuatoriana al aceptar su extradición hacia Estados Unidos durante una audiencia virtual. Esta decisión, registrada el 11 de julio de 2025, acelera un proceso que requiere la aprobación del Ejecutivo ecuatoriano antes de su transferencia a jurisdicción estadounidense. DE PRÓFUGO A ACUSADO INTERNACIONAL Fito se fugó en enero de 2024 de una cárcel de máxima seguridad en Guayaquil, desatando una serie de motines y violencia que colmaron las portadas nacionales. Tras permanecer unos 535 días prófugo, fue recapturado el 25 de junio de 2025 en su ciudad natal, Manta, en un operativo de identificación de un bunker en una mansión con sofisticada tecnología de inteligencia. El operativo, denominado “Zeus II” o “Gran Fénix 28”, se completó en unas 10 horas, sin disparos ni bajas, gracias a la coordinación de Policía, Fuerzas Armadas y la aplicación de nuevas leyes de inteligencia y solidaridad, según el Gobierno de Daniel Noboa. En Ecuador, Fito ya cumple una pena de 34 años por delitos de narcotráfico, crimen organizado y asesinato. En EE.UU., enfrenta siete cargos federales tramitados en una corte federal de Brooklyn: desde conspiración para distribuir cocaina y armas, hasta contrabando y uso de armamento para promover narcotráfico. PROCESO SIMPLIFICADO, PERO CON RITMO CONDICIONAL La aceptación del proceso por parte de Fito activa el trámite de extradición simplificada, que a partir de ahora depende de un análisis judicial de la Corte Nacional de Justicia, y luego requiere la ratificación del presidente ecuatoriano en coordinación con el gobierno estadounidense. Aunque el pedido formal de EE.UU. recién fue recibido el 8 de julio de 2025 por vía diplomática, el proceso avanza con prioridad política y judicial. Esta extradición marcaría un hito histórico: sería la primera vez en décadas que un ciudadano ecuatoriano es entregado a una potencia extranjera, tras el referendo en abril de 2024 que reformó el artículo 79 de la Constitución. El presidente Daniel Noboa ha impulsado esta política como pilar en su lucha contra las organizaciones criminales. El ministro del Interior, John Reimberg, insiste en que la extradición es una “prioridad del gobierno” y que no hubo pactos ni negociaciones previas con Fito o terceros actores. Sin embargo, trascendió una carta enviada por Fito en junio, en la que solicitaba intervención diplomática para evitar su entrega a EE.UU. o a prisiones de alta seguridad en otros países, lo que provocó versiones sobre un posible pacto, desmentidas tanto en Quito como en Bogotá. EL CAMINO HACIA BROOKLYN Con su aceptación formal, Fito solo espera la señal definitiva del Ejecutivo ecuatoriano para su traslado, que se podría concretar en días o semanas. Su destino será un tribunal federal en Brooklyn, Nueva York, donde se lo juzgará por los siete cargos que podrían acarrear una larga condena en cárceles de máxima seguridad.

Ecuador

ESTADOS UNIDOS SOLICITA LA EXTRADICIÓN DE ALIAS FITO MIENTRAS ECUADOR DEFINE SU FUTURO JUDICIAL

La recaptura de José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, ha marcado un nuevo punto de inflexión en la lucha del Estado ecuatoriano contra el crimen organizado. El líder de Los Choneros fue detenido el pasado 25 de junio en Manta, su ciudad natal, luego de una intensa operación militar y policial que logró ubicarlo tras 17 meses prófugo. Fito se escondía en un sofisticado búnker subterráneo, acondicionado con sistemas de ventilación, cámaras y sensores de movimiento, bajo una vivienda aparentemente común. Su detención no solo representa un golpe simbólico al narcotráfico en el país, sino que también abre un complejo proceso jurídico y diplomático: Estados Unidos ha solicitado su extradición para juzgarlo por delitos de narcotráfico, contrabando de armas y conspiración, cargos presentados por la Corte del Distrito Este de Nueva York. FITO, UN VIEJO CONOCIDO DE LA JUSTICIA ECUATORIANA Y NORTEAMERICANA Fito ya cumplía una condena de 34 años por asesinato, delincuencia organizada y narcotráfico cuando protagonizó su primera fuga en 2013 y una segunda en enero de 2024, esta última del centro de privación de libertad La Roca, uno de los de mayor seguridad en el país. Su nombre aparece en informes internacionales que lo vinculan directamente con el Cartel de Sinaloa y otras organizaciones transnacionales del crimen. La acusación de la justicia estadounidense se sustenta en su presunta participación en el envío de grandes cargamentos de cocaína hacia Centroamérica y Norteamérica, mediante rutas que partían desde puertos ecuatorianos bajo el control de su estructura. Se le atribuyen también conexiones con el tráfico de armas y la financiación de actos violentos dentro y fuera del país. Por estos antecedentes, Estados Unidos presentó de forma oficial su intención de llevarlo ante sus tribunales. PROCESO DE EXTRADICIÓN EN MARCHA, PERO SIN FECHA DEFINIDA El gobierno de Daniel Noboa ha confirmado que respalda la extradición. Incluso declaró que “la parte ecuatoriana ya cumplió con lo requerido” y que la decisión está ahora en manos de la Corte Nacional de Justicia. La legislación ecuatoriana permite la extradición de sus ciudadanos, pero exige ciertos requisitos: que no exista pena de muerte, que se respete el debido proceso y que no se vulneren derechos humanos fundamentales. Además, existe la posibilidad de que Ecuador opte por no extraditarlo si se considera que debe primero responder por los delitos que tiene pendientes en el país.

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