Invierno

Imbabura, Invierno

TRAS 18 HORAS DE BÚSQUEDA RECUPERAN CUERPO DE HOMBRE ATRAPADO POR DESLAVE EN VACAS GALINDO

La temporada invernal ya deja su primera tragedia en la provincia. Carlos Armando Guevara, de 41 años, murió tras quedar atrapado por un deslave ocurrido en el sector Quinde de las Tolas, parroquia Vacas Galindo, cantón Cotacachi, en Imbabura. La emergencia se registró la mañana del 8 de marzo, cuando las fuertes lluvias provocaron el desprendimiento de grandes cantidades de tierra y lodo en una quebrada del sector. El material arrastrado por el agua descendió con fuerza y terminó destruyendo parte de la vía rural, que incluso quedó partida en dos por la magnitud del deslave. En medio del colapso del terreno, Carlos Armando Guevara habría quedado atrapado entre el lodo y los escombros, lo que motivó la inmediata movilización de equipos de emergencia, autoridades locales y moradores de la comunidad. Las labores de rescate se extendieron durante toda la jornada y continuaron incluso durante la noche. La acumulación de agua y el constante descenso de material desde la montaña complicaron el acceso a la zona afectada, obligando a trabajar con extrema precaución mientras se intentaba remover el lodo y abrir paso entre los escombros. Durante las tareas, decenas de comuneros se sumaron al esfuerzo junto a los organismos de emergencia, en un intento desesperado por ubicar a la víctima. El comandante del Cuerpo de Bomberos de Cotacachi, Geovanny Zamora, confirmó que la operación fue compleja debido a las condiciones del terreno y la cantidad de material desplazado por la lluvia. “Fue una emergencia de gran magnitud. El deslave arrastró una enorme cantidad de tierra y agua. Nuestros equipos trabajaron junto a la comunidad durante 18  horas para poder ubicar a la persona desaparecida”, explicó el oficial. Tras intensas labores de búsqueda, los rescatistas finalmente lograron localizar y recuperar el cuerpo de Carlos Armando Guevara, bajo los escombros. La tragedia generó conmoción entre los habitantes de Quinde de las Tolas, una comunidad rural rodeada de quebradas y laderas que durante el invierno enfrenta constantes riesgos por deslaves y crecientes de agua.

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IMBABURA EN ALERTA POR TEMPORADA INVERNAL

Publicidad En medio de una temporada invernal que golpea con fuerza a Imbabura, 18 frentes de trabajo vial permanecen activos en los seis cantones de la provincia, atendiendo daños, reforzando caminos y evitando que varias comunidades queden incomunicadas. Las labores se concentran en mantenimiento, limpieza y rehabilitación de vías rurales importantes para la movilidad diaria y la salida de la producción agrícola, informó la Prefectura de Imbabura en un boletín de prensa. Los aguaceros provocaron deslizamientos y acumulación de material en varios tramos considerados estratégicos. Frente a esta situación, se ejecutan trabajos de emergencia en Moraspungo, parroquia Quichinche del cantón Otavalo; Urcusique, en la vía Chucicocha-Apuela; el eje Piñán–Guananí, que conecta Urcuquí con Cotacachi; y La Delicia, en la parroquia Plaza Gutiérrez de la zona de Intag. En estos sectores, la prioridad ha sido retirar derrumbes y restablecer la circulación. Ante la temporada invernal y los riesgos asociados, el prefecto Richard Calderón dispuso la atención inmediata de los puntos más afectados. La orden apunta a evitar el aislamiento de comunidades rurales, reducir riesgos para la población y proteger la economía local, fuertemente dependiente del estado de la red vial. Mientras continúan las precipitaciones, el monitoreo persiste en las zonas vulnerables y no descarta ampliar las intervenciones si las condiciones climáticas lo exigen.

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TRES FRENTES VIALES SON ATENDIDOS TRAS DESLIZAMIENTOS EN IMBABURA

Publicidad Las lluvias de las últimas horas volvieron a poner en evidencia la fragilidad de varias carreteras rurales de Imbabura. Derrumbes de tierra y material rocoso bloquearon tramos de las vías Atuntaqui–Imantag, La Delicia y Tabla Chupa, en la zona de Intag, generando preocupación entre conductores y comunidades que dependen de estos caminos para movilizarse y sacar su producción. Ante los deslizamientos, maquinaria de la Prefectura se trasladó de inmediato a los puntos críticos para retirar el material acumulado y habilitar el paso vehicular, informó Richard Calderón, titular de esa institución. Los trabajos se concentraron en limpiar la calzada y asegurar la transitabilidad, especialmente en sectores donde el cierre de las vías afecta directamente a agricultores, estudiantes y transportistas. Las labores permitieron recuperar la conectividad en tramos estratégicos, evitando que las comunidades queden aisladas por más tiempo. En zonas como Imantag e Intag, estas carreteras no solo conectan poblados, sino que son la principal vía para el comercio local y el acceso a servicios básicos. Mientras continúan las precipitaciones, los técnicos del gobierno provincial recomiendan precaución al circular por estas rutas, ya que persiste el riesgo de nuevos deslizamientos. La atención se mantiene en los puntos más vulnerables, con el objetivo de mantenerlos habilitados y reducir el impacto de la temporada invernal en la vida diaria de la población rural.

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VÍA IBARRA–LITA BLOQUEADA POR DESLAVE

La circulación vehicular en la vía Ibarra – San Lorenzo (E10) permanece totalmente interrumpida tras un deslave registrado la madrugada de este martes 6 de enero de 2026, en la parroquia de Lita, que provocó la acumulación de grandes volúmenes de escombros sobre la calzada. El evento fue reportado a las 00:19 mediante una llamada, según informó la Coordinación Zonal 1 del Servicio Integrado de Seguridad ECU 911. El deslizamiento se produjo cerca del control militar, en un tramo estratégico que conecta la Sierra norte con la Costa ecuatoriana, lo que obligó al cierre total de la carretera por razones de seguridad. Tras recibir la alerta, el ECU 911 activó de forma inmediata los protocolos de respuesta y coordinó la atención con personal de la Policía Nacional y la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, con el fin de evaluar la magnitud del evento y garantizar la seguridad en la zona afectada. MAQUINARIA EJECUTA TRABAJOS DE LIMPIEZA Como parte de las acciones de respuesta, se gestionó el despliegue de maquinaria del Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) para ejecutar las labores de limpieza y rehabilitación de la carretera. Las autoridades recomiendan a los conductores no intentar circular por la zona, mantenerse informados a través de canales oficiales y tomar rutas alternas mientras continúan los trabajos para restablecer el tránsito en este importante eje vial del norte del país.

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SIGSIPAMBA SOBREVIVE CON AGUA CRUDA Y AYUDA HUMANITARIA MIENTRAS LA EMERGENCIA PERSISTE

tres SEMANAS SIN AGUA POTABLE, 500 HECTÁREAS EN RIESGO Y DOS COMUNIDADES continúan INCOMUNICADAS La vida de más de 400 familias de la parroquia rural San Francisco de Sigsipamba, en el cantón Pimampiro, cambió drásticamente desde que los derrumbes del pasado 7 de julio destruyeron por completo el sistema de captación de agua potable. Sin este servicio básico, los habitantes han tenido que adaptarse a condiciones extremas de subsistencia. Doña Bertha Romo, de 72 años y residente de la comunidad San Miguel, dijo que tiene que recolectar agua de lluvia para poder subsistir. “Cogemos el agua de la gotera para lavar platos, hervir y tomar, no hay más”, contó con resignación. El aumento del caudal de los ríos que nacen en la cordillera oriental sepultó tuberías y arrasó caminos. Ante la imposibilidad de reconstruir de inmediato la infraestructura, la Junta de Agua Potable conectó de forma provisional una vertiente natural a la red, lo que ha permitido suministrar agua cruda 4 horas al día. Pero la escasez de agua no fue la única pérdida para Bertha. Un deslizamiento también arrasó con su criadero de truchas, donde tenía más de 100 mil ejemplares. “Debo plata al Banco de Fomento. Tengo que pagar ya en noviembre la letra y ahora no sé de dónde voy a sacar. Se fue más de unos 60 mil dólares en el lodo”, lamentó. En la parroquia, al menos 300 agricultores han visto afectada su producción debido a la destrucción de los sistemas de riego y el colapso de la vía principal que conecta Sigsipamba con el centro de Pimampiro. Según Maryuri Guerrero, vocal de la Junta Parroquial, hay al menos 15 derrumbes que han bloqueado la carretera. «La situación es bastante desesperante. A pesar de los esfuerzos por habilitar las vías por parte de la Prefectura de Imbabura, que tiene 12 máquinas trabajando en la zona, las comunidades de El Carmelo y La Floresta siguen incomunicadas y sin provisiones», manifestó Guerrero. Además, se estima que unas 500 hectáreas de cultivos están en riesgo, y aunque algunos campesinos logran cosechar, no tienen cómo transportar sus productos. “Las frutas se quedan en los árboles o al pie de la carretera, esperando que alguien las lleve”, dijo Jorge Campués, agricultor de la comunidad de San Miguel. La única noticia alentadora llegó este el pasado jueves de julio, cuando maquinaria de la Prefectura de Imbabura logró reabrir la variante Pimampiro–San Miguel–Sigsipamba, lo que permitió restablecer parcialmente el acceso para unas 1500 personas. SE ACTIVA EL COE CANTONAL Y SE ENTREGAN LOS PRIMEROS KITS Frente a la gravedad del desastre, el Comité de Operaciones de Emergencia Cantonal, liderado por el alcalde Oscar Narváez, puso en marcha acciones urgentes. Este viernes 25 de julio, en una acción coordinada entre el Municipio de Pimampiro, las Juntas Parroquiales, la Secretaría de Gestión de Riesgos y la Gobernación de Imbabura, se entregaron 73 kits alimenticios y 21 kits de descanso a las familias más golpeadas de la parroquia. La ayuda se basó en un levantamiento técnico y social de las zonas afectadas, donde se identificó a los hogares en condiciones más vulnerables. La dotación de kits continuará durante los próximos días, según informó el Municipio de Pimampiro a través de un boletín de prensa, en especial a las comunidades que aún no han sido alcanzadas por la asistencia humanitaria.

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AISLADOS POR DESLAVES: SIGSIPAMBA Y CHUGA, DOS PARROQUIAS EN EMERGENCIA

En lo alto de Pimampiro, donde el frío cala los huesos, la tierra se quebró. En la parroquia rural San Francisco de Sigsipamba, un gigantesco derrumbe arrasó con al menos 10 metros de la vía principal. Los caminos alternos también están bloqueados por deslaves. Los deslizamientos, producto de las intensas lluvias caídas en las últimas 72 horas, aislaron por completo a cerca de 2.000 personas que habitan en esa localidad y que hoy viven atrapadas entre montañas inestables y el temor de que la tierra siga cediendo. El enorme socavón no solo cortó un camino, también impide la llegada regular de víveres. Lo que antes era un trayecto de minutos, ahora se convierte en una travesía de riesgo y fe: cruzar a pie por encima del lodo y las piedras, bordeando el vacío, mientras por la montaña sigue drenando agua. CHUGA, ENTRE LODO Y SOLEDAD En condiciones igual de precarias, tres comunidades de la parroquia de Chuga, también quedaron incomunicadas, informó Danilo Benavides, presidente de Junta Parroquial. Las lluvias provocaron múltiples derrumbes en la zona, bloqueando los caminos y dejando a 400 familias sin posibilidad de salir. Las más afectadas son madres con niños pequeños, adultos mayores y campesinos que han visto sus cultivos empaparse sin remedio. Ambas parroquias, con un total de 4.000 habitantes, han declarado la emergencia. En medio de la desesperación, las autoridades de estas comunidades claman por ayuda, mientras el COE cantonal se activó para realizar una evaluación técnica de los daños y coordinar una respuesta inmediata. SIN AGUA Y SIN SALIDA A la tragedia del aislamiento se suma otra crisis: la falta de agua potable. El incremento del caudal de los ríos Mataquí, Pisque, Blanco Verde y Chota, afectó las captaciones que abastecen a estas comunidades. El 80% de la población de Sigsipamba y Chuga no tiene acceso al servicio básico 22 horas al día. «Solo en las mañanas nos dan agua de 7 a 9», informó Benavides. EN EL CHOTA, EL RÍO SE LLEVÓ LA MAQUINARIA En la parte baja del cantón, la comunidad de Chalguayacu, en el Valle del Chota, también enfrenta estragos por las lluvias. La captación de agua local en el sector conocido como Bocatoma, que dota del servicio a Juncal, Carpuela y Chota en Ibarra, Imbabura y a otras tres comunidades de Carchi, está inhabilitado. En esta zona más de 4 mil personas están afectadas, según Richard Congo, presidente de la comuna Juncal-Chalguayacu. Durante las labores de limpieza, una máquina quedó atrapada en medio del río, rodeada por la corriente, sin poder ser retirada hasta que bajen las aguas.

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