Violencia de género

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ATENCIÓN A VÍCTIMAS DE VIOLENCIA SE CENTRALIZA EN EL COMPLEJO JUDICIAL DE OTAVALO

Publicidad A partir del miércoles 18 de febrero, la Unidad Judicial Especializada contra la Violencia a la Mujer y Miembros del Núcleo Familiar de Otavalo trasladará su atención al Complejo Judicial de esa localidad, ubicado en la ciudadela Rumiñahui. La medida fue confirmada por la Consejo de la Judicatura a través de su Dirección Provincial en Imbabura. El cambio implica que todos los despachos vinculados a esta materia funcionarán en un solo edificio judicial, con el objetivo de optimizar la coordinación institucional y reducir tiempos en la tramitación de causas relacionadas con violencia intrafamiliar y de género. REUBICACIÓN BUSCA EVITAR LA REVICTIMIZACIÓN Según informó el director provincial, Hugo Imbaquingo, la concentración de servicios permitirá fortalecer el uso de la Cámara Gesell, un espacio especializado para la recepción de testimonios en condiciones controladas y con acompañamiento técnico. “La reubicación de esta unidad concentra los despachos judiciales en un mismo inmueble, facilitando un trabajo articulado y efectivo, particularmente con el uso de la Cámara Gesell, herramienta fundamental para la práctica de diligencias que eviten la revictimización y garanticen el respeto de los derechos de las personas”, señaló la autoridad. La Cámara Gesell es clave en procesos donde intervienen niñas, niños, adolescentes o víctimas de violencia, ya que permite recoger declaraciones sin exponerlas repetidamente ante diferentes operadores de justicia. CENTRO DE MEDIACIÓN MANTIENE ATENCIÓN EN SAN LUIS La entidad, en un boletín de prensa, recordó que el Centro de Mediación de la Función Judicial, oficina dependiente San Luis, continuará operando en la Casa Judicial de Otavalo, situada en la vía Panamericana y Dr. Heras, en horario de 08:00 a 17:00, de lunes a viernes. La ciudadanía puede acudir a estos servicios para resolver conflictos por la vía del diálogo, mientras que los casos relacionados con violencia deberán gestionarse directamente en el Complejo Judicial de la ciudadela Rumiñahui. Publicidad

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EN IMBABURA EL 55,1% DE MUJERES HA VIVIDO VIOLENCIA DE GÉNERO SEGÚN ENCUESTA

Imbabura puso sobre la mesa un dato que incomoda y, a la vez, marca un antes y un después en la forma de medir la violencia basada en género en Ecuador: 55,1% de mujeres encuestadas en la provincia reportó haber experimentado al menos una forma de violencia. El resultado forma parte de la Primera Encuesta Provincial sobre Violencia Basada en Género – Imbabura 2025, presentada el 09 de diciembre de 2025 como un estudio inédito por su escala territorial, su enfoque intercultural y su metodología comunitaria. El levantamiento de información, desarrollado por la consultora Clima Social con respaldo técnico y financiero de la Cooperación Alemana GIZ, fue socializado en dos espacios académicos: la PUCE-SI, en Ibarra, y FLACSO Ecuador, en Quito, con participación de instituciones públicas, organizaciones sociales y actores internacionales. La apuesta, según el boletín, busca convertirse en un precedente replicable por otras provincias para fortalecer la política pública nacional. VIOLENCIA ESTRUCTURAL: LOS CANTONES CON MAYOR INCIDENCIA Y LOS TIPOS MÁS REPORTADOS El estudio no se limita a una cifra global: identifica patrones y territorios. En el mapa cantonal, los índices más altos se concentran en Urcuquí (61,2%), Antonio Ante (60%) y Otavalo (56,2%), lo que, según el documento, plantea la necesidad de intervenciones focalizadas y culturalmente pertinentes. En cuanto a las formas de violencia más reportadas, la encuesta ubica en primer lugar la violencia psicológica (41,7%), seguida por la sexual (32,6%), física (19,2%), política (8,4%) y económica (7%). El dato dibuja un escenario en el que la agresión no es un hecho aislado, sino una experiencia extendida y diversa, con expresiones que van desde el control y la intimidación hasta ataques sexuales y agresiones físicas. La viceprefecta de Imbabura, Paolina Vercoutere Quinche, vinculó la encuesta con lo que considera un rezago histórico en la información territorial. “Este estudio llena un vacío histórico. Territorios como Urcuquí y Antonio Ante presentan cifras que nunca aparecieron en la estadística nacional. Nos obliga a revisar nuestras políticas internas y a exigir al Estado políticas rectoras y financiamiento adecuado”, dijo Vercoutere, LA VIOLENCIA NO SOLO OCURRE EN CASA Los resultados también describen que la violencia atraviesa espacios cotidianos más allá del ámbito privado. En el ámbito educativo, el boletín señala que 64,6% de agresiones provienen de pares varones y 18,7% de personal docente o administrativo. En el ámbito laboral, 52,1% indicó haber vivido violencia en el trabajo, con agresores identificados principalmente como clientes (32,6%) y superiores (20,7%). En el espacio comunitario, la encuesta reporta agresiones en mingas, cabildos, ferias, mercados y espacios públicos, con alertas específicas de violencia simbólica, hostigamiento y discriminación racial normalizada señaladas por mujeres indígenas y afrodescendientes. Y en el entorno familiar y de pareja, 29,8% manifestó haber sufrido violencia en su familia. Además, en el último año la violencia de pareja afectó a 24,3% de mujeres kichwas, 21% afrodescendientes y 19,5% mestizas. El estudio incorpora, además, un bloque de condiciones estructurales que agravan la vulnerabilidad: 83,6% no tiene seguridad social, apenas 7,6% accede a empleo formal, 63,9% de hogares registra ingresos bajos o medio-bajos y solo 3,1% puede ahorrar. En discapacidad y salud, el boletín destaca que 2,3% posee certificación oficial de discapacidad, pese a que 28,2% reporta dificultades visuales, 7,3% auditivas, 17,9% limitaciones motrices y un 6% enfrenta enfermedades catastróficas. Santiago Pérez, director de Clima Social, explicó el diseño del trabajo de campo y la escala del levantamiento. “La encuesta nacional a la realidad intercultural de Imbabura y formamos un equipo de encuestadoras bilingües (kichwa – castellano). Levantamos 2600 entrevistas. Hallamos violencia extendida en todos los ámbitos. La urgencia es nacional”, indicó Pérez. Con estos resultados, Warmi Imbabura plantea el estudio como un insumo técnico para ajustar rutas de prevención y protección, y para impulsar decisiones con enfoque plurinacional, comunitario e interseccional, en una provincia que ahora tiene —por primera vez— cifras propias y desagregadas para discutir políticas públicas con evidencia.

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