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750 FAMILIAS DE 4 CANTONES DE IMBABURA RECIBEN CANASTAS DE ALIMENTOS Y CAPACITACIÓN FRENTE A DESNUTRICIÓN INFANTIL

La entrega de 750 canastas de alimentos nutritivos, valoradas en 80 dólares cada una, forma parte de una intervención social en Imbabura que apunta a fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria. La acción es impulsada por Warmi Imbabura, eje social de la Prefectura Ciudadana, y se ejecuta en parroquias rurales de los cantones Otavalo, Ibarra, Cotacachi y Antonio Ante. Las poblaciones beneficiadas son  Ilumán, Miguel Egas, Quichinche, El Jordán, La Esperanza, Angochagua, Quiroga, Imantag, García Moreno y San Roque. La intervención no se limita a la asistencia inmediata, sino que forma parte de una estrategia estructurada que combina acceso a alimentos con procesos de formación y fortalecimiento productivo. Este componente se financia a través de un convenio entre la Fundación de Cooperación para el Desarrollo de España (Codespa) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dentro del proyecto ‘Seguridad Alimentaria Frente a la Pandemia en la Mancomunidad del Norte del Ecuador’, que moviliza una inversión superior a 1,3 millones de dólares, con aportes adicionales de gobiernos locales de Imbabura, Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas. Publicidad INTERVENCIÓN INTEGRAL EN TERRITORIO La entrega de alimentos se articula con un proceso previo de capacitación que ha alcanzado a 750 familias, principalmente mujeres y madres cuidadoras, a través de talleres sobre nutrición infantil, higiene de alimentos y autocuidado. Estos espacios formativos se desarrollan en parroquias rurales de Ibarra, Otavalo y Cotacachi, como parte de una estrategia para mejorar prácticas alimentarias en el hogar. El enfoque combina asistencia directa con transferencia de conocimientos, con el objetivo de generar cambios sostenibles en la salud familiar. En este contexto, la implementación de Granjas Orgánicas Climáticamente Inteligentes complementa el proceso, promoviendo la producción local de alimentos nutritivos y el fortalecimiento de la autonomía económica de mujeres cabezas de hogar. “Para quienes somos madres primerizas, estas capacitaciones son muy valiosas porque nos enseñan a cuidar mejor a nuestros hijos. Además, recibir alimentos es un apoyo importante para nuestras familias, sobre todo cuando los recursos son limitados”, dijo Alisa Túquerrez, de la comunidad de Pastaví de Otavalo. DESNUTRICIÓN INFANTIL: CIFRAS QUE MARCAN LA URGENCIA La intervención se desarrolla en un escenario donde la desnutrición crónica infantil mantiene cifras elevadas. Según la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil (ENDI), en Ecuador el 19,3 % de niñas y niños menores de dos años presenta esta condición, mientras que en Imbabura el indicador asciende al 22,3 %, evidenciando una mayor incidencia en territorios rurales. Las brechas internas también son significativas. Otavalo registra un 25,47 % de desnutrición crónica infantil y Cotacachi un 21,27 %, datos que reflejan la necesidad de intervenciones focalizadas y sostenidas. A este panorama se suma la denominada triple carga nutricional, que incluye desnutrición, sobrepeso y deficiencia de micronutrientes, vinculada a desigualdades estructurales en el acceso a una alimentación adecuada. “El trabajo de cuidado que sostienen las mujeres es esencial para la vida y el bienestar de las familias. Garantizar una alimentación adecuada, entornos protectores y una vida libre de violencia es clave para que niñas y niños crezcan sanos y con oportunidades”, explicó la viceprefecta de Imbabura, Paolina Vercoutere. En la misma línea, el prefecto Richard Calderón dijo que “las mujeres sostienen el desarrollo de la provincia, desde el trabajo productivo hasta el cuidado de sus hogares. Por eso, fortalecer sus oportunidades y garantizar una buena nutrición para niñas y niños es apostar por un mejor futuro para Imbabura”. La intervención consolida un modelo que combina entrega de alimentos, capacitación y producción sostenible, con ejecución directa en territorio. El objetivo es reducir brechas en el acceso a la alimentación y fortalecer condiciones de bienestar en comunidades rurales, en una provincia donde los indicadores nutricionales continúan siendo un desafío estructural. Publicidad

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VICEPREFECTA DE IMBABURA INVOLUCRADA EN DOS CASOS DE VULNERACIÓN DE DERECHOS DE MUJERES

El caso de Diana Avilés, comunicadora social con diagnóstico de cáncer, desvinculada de la viceprefectura de Imbabura, abrió un debate sobre la estabilidad laboral de los grupos vulnerables en instituciones públicas en Imbabura y la región norte de Ecuador. Según su abogada defensora, Lorena Pabón, no es la primera vez que Paolina Vercoutere, quien lidera la actual viceprefectura – y encabeza el proyecto Warmi Imbabura, instancia dedicada a proteger a mujeres-, afectó los derechos de trabajadoras en situación vulnerable. «En 2015 otra trabajadora del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), en periodo de lactancia, también fue separada cuando Paolina Vercoutere Quinche fungía como directora provincial de esa cartera de estado», indicó la profesional. Ambas causas fueron patrocinadas por Pabón, quien narra en Diálogo Abierto con Crónicas del Norte el proceso más reciente. “EL GOLPE FUE DOBLE: CÁNCER Y DESPIDO” —¿Cómo recibió Diana la noticia de su desvinculación?“Fue un shock emocional. No se trata solo de quedarse sin empleo. Ella convive con el cáncer. Y quedarse sin trabajo en esas condiciones significa también perder la seguridad social y los medios para sobrellevar un tratamiento costoso”. —¿Qué hicieron ustedes tras esa decisión?“Presentamos una acción de protección a finales de abril de 2025. La audiencia fue extensa, se presentaron muchas pruebas. Finalmente, el juez reconoció la vulneración de derechos constitucionales». —¿Qué dispuso la sentencia?“El juez ordenó tres cosas: el reintegro inmediato a su puesto en las mismas condiciones, disculpas públicas en un medio de comunicación y el pago de los sueldos dejados de percibir desde enero hasta agosto. Todo esto ya está ratificado en segunda instancia”. “NO ES UN CASO AISLADO” —¿Qué argumentos dio la defensa del Gobierno Provincial de Imbabura?“La defensa alegó que no conocían de la enfermedad de Diana. Eso es contradictorio, porque su relación laboral y política con la viceprefecta es de años. Incluso trabajó con ella en otras funciones públicas. Decir ‘sabíamos, pero no con certificados’ es contradictorio y poco creíble”. —Usted mencionó que este no es el primer antecedente.“Así es. En 2015, una trabajadora (de la dirección provincial del MIES) fue desvinculada en periodo de lactancia. Ya ganamos esa causa en primera instancia y esperamos confirmación en segunda. Por eso decimos que no es un hecho aislado, es un patrón. No es que coincide la abogada, coincide la autoridad”. —¿Quién asume la responsabilidad en estos casos?“El prefecto es el representante legal de la Prefectura. Sin embargo, el proyecto Warmi Imbabura está a cargo de la viceprefecta. La sentencia establece que en 20 días debe identificarse a la persona responsable para que devuelva al Estado los recursos cancelados a Diana”. “EL RETORNO NO HA SIDO FÁCIL” —¿Cómo ha sido el regreso de Diana Avilés a su puesto?“Ella volvió, pero con un reposo médico de 15 días por estrés laboral. Ha enfrentado exclusiones, como no ser incluida en algunos grupos de comunicación interna. El prefecto Richard Calderón se reunió con ella y mostró respaldo. La viceprefecta no lo ha hecho. Y eso también refleja el clima laboral». —¿Qué esperan ahora?“Que se cumpla la sentencia en su totalidad, que se cierre el proceso contencioso administrativo con la liquidación de valores, y que se respete su derecho a un ambiente laboral equilibrado. Lo más importante es que no existan más Dianas en ninguna institución”.

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IMBABURA ESTRENA ÁREA DE FISIOTERAPIA PARA SANAR HUELLAS DE LA VIOLENCIA

En una sala iluminada y con olor a aceites esenciales, una camilla espera a su primera paciente. No es un consultorio cualquiera: aquí, cada movimiento, cada masaje y cada ejercicio de rehabilitación forman parte de un proceso para sanar cuerpos golpeados y aliviar dolores que no siempre se ven. Este nuevo espacio destinado a la fisioterapia forma parte del proyecto Warmi Imbabura. Paolina Vercoutere, viceprefecta de Imbabura, quién lidera el proyecto. dijo que la implementación de esta área tiene como objetivo atender a mujeres que han sobrevivido a situaciones de violencia, pero también a adultos mayores, personas con discapacidad que sufren problemas osteomusculares y cuidadoras que cargan con el peso físico y emocional de su labor. María (nombre protegido) llegó al centro después de una agresión que le dejó secuelas en la espalda. “El dolor no me dejaba ni cargar a mi hijo. Me dijeron que aquí podía mejorar”, dijo mientras esperaba su turno. Como ella, otras usuarias llegarán derivadas por psicólogos, psicólogas y sanadoras del centro. Las terapias incluyen desde ejercicios de movilidad hasta masajes relajantes y descontracturantes, gracias a un convenio con el Centro de Formación Cosmetológica Patria. Las puertas de este espacio estarán abiertas de lunes a viernes de 08:00 a 17:00. También está habilitada la línea de comunicación de Whatsapp 096198 8887 para agendar citas. Para muchas beneficiarias, será la primera vez que accedan a un tratamiento de este tipo sin costo. Más allá de la técnica, el objetivo es ofrecer un respiro en medio de procesos largos y desgastantes. “Queremos que aquí recuperen fuerza, pero también confianza”, comentó una de las terapeutas.

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