CARRERAS DE CABALLOS CONGREGARON A DOS MIL AFICIONADOS EN YAHUARCOCHA

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El sonido del partidor y el golpe seco de los cascos sobre el asfalto marcaron el retorno de las carreras de caballos al Autódromo Internacional José Tobar Tobar, norte de Ibarra. Tras una década sin competencias hípicas, la primera edición del Yahuarcocha Racing Park devolvió a este escenario una disciplina que congregó a cientos de aficionados y reactivó una tradición deportiva que permanecía ausente en el norte del país.

Durante una jornada que se extendió por siete horas, el público fue testigo de 21 pruebas sprint, con distancias que variaron entre 400 y 800 metros, disputadas bajo el formato de duelos. Cada carrera combinó la destreza de los jinetes con la potencia y velocidad de los ejemplares, en enfrentamientos directos que se resolvían en pocos segundos.

VELOCIDAD, DUELOS Y REGRESO DE LA HÍPICA

En la pista compitieron 42 ejemplares, entre caballos pura sangre, mestizos y criollos, emparejados bajo condiciones similares para garantizar la competitividad. El inicio de cada duelo se convertía en un momento decisivo: un arranque preciso podía definir el resultado antes de llegar a la mitad del recorrido.

“Hemos priorizado la logística y la prevención de la salud de los ejemplares. Nosotros garantizamos las carreras con todos los permisos fitosanitarios, Agrocalidad, con todas las autoridades.  Nos aseguramos que los caballos estén en sus mejores condiciones para correr”, señaló Mauricio Arroyo, organizador del Yahuarcocha Racing Park.

Uno de los momentos destacados de la jornada se registró en la prueba de 700 metros, donde el jinete guayaquileño Luis Bravo, junto a Johan, un pura sangre inglés, se quedó con el triunfo.

“La verdad el caballo se sintió muy bien la pista, partió adelante, se mantuvo y ganó muy bien, muy fácil”, expresó tras finalizar la competencia.

APUESTAS, PREMIOS Y EL DUELO MÁS ESPERADO

Las apuestas acompañaron cada carrera y elevaron la expectativa en los metros finales. Entre los aficionados, los montos fluctuaron entre 30 y 1.000 dólares, mientras que entre propietarios se disputaron premios económicos de hasta 10.000 dólares, además de trofeos conmemorativos.

“Cada caballo tiene su pedigrí, entonces uno se rige a los papeles de cada caballo y su competitividad. No puede pactar si no están al mismo nivel”, explicó Juan Carlos Rosero, propietario de uno de los ejemplares participantes, al detallar los criterios con los que se definen los duelos.

El cierre de la jornada llegó con la carrera de 800 metros, considerada la más esperada. El ejemplar “Mil Amores” se impuso en su enfrentamiento y fue el más ovacionado por el público, que colmó las gradas del autódromo.

Cerca de 2.000 aficionados asistieron al evento desde provincias como Carchi, Pichincha, Los Ríos, Manabí y Guayas, además de visitantes provenientes de Colombia, consolidando al Yahuarcocha Racing Park como un punto de encuentro para la hípica nacional y marcando el retorno oficial de esta disciplina a uno de los escenarios deportivos más emblemáticos de Imbabura y del país.


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