MÁS DE 10 MIL ECUATORIANOS FUERON NOMBRADOS COMO VALENTÍN O VALENTINA ENTRE 2024 Y 2026

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En las oficinas del Registro Civil, donde cada día se formaliza una nueva identidad, también se dibujan tendencias. Entre actas y certificados, un dato llama la atención: 10.801 ecuatorianos y ecuatorianas fueron inscritos con los nombres Valentín y Valentina entre 2024 y lo que va de 2026.

La cifra fue difundida por la Dirección General de Registro Civil, Identificación y Cedulación, a propósito de la cercanía con el 14 de febrero. No es una coincidencia aislada. Cada año, cuando se aproxima San Valentín, las estadísticas comienzan a reflejar una preferencia reiterada. Padres y madres eligen nombres asociados a esa fecha, y el efecto queda registrado en números oficiales.

El desglose revela cómo se comporta la preferencia. En 2024 se registraron 183 personas llamadas Valentín y 5.202 con el nombre Valentina. Un año después, en 2025, la cifra fue de 185 Valentín y 4.829 Valentina. Y en lo que va de 2026 ya constan 10 Valentín y 392 Valentina en las bases institucionales. La diferencia es marcada: el nombre femenino supera ampliamente al masculino en los tres años analizados.

En conjunto, más del 90% de los registros corresponden a Valentina, consolidando su presencia en las actas de nacimiento recientes. Las cifras no solo evidencian una preferencia, sino también estabilidad. Aunque hay una ligera variación anual, el patrón se mantiene, lo que confirma que la influencia de la fecha no es eventual, sino sostenida.

EL NOMBRE COMO DECISIÓN FAMILIAR Y MARCA DE ÉPOCA

La ibarreña Camila Flores sostiene a su hija mientras repasa la decisión que tomó hace apenas unos meses. Dice que no fue una elección improvisada.

“Siempre me gustó el nombre Valentina, pero cuando supe que nacería en febrero, sentí que tenía aún más sentido. Para mí representa amor, pero también fortaleza”, cuenta.

Recuerda que en su familia discutieron varias opciones, aunque ella tenía claro lo que quería.

“No quería un nombre solo por moda. Quería algo que tuviera significado, que cuando ella pregunte por qué se llama así, yo pueda contarle una historia bonita”, explica.

Camila asegura que el 14 de febrero no fue el único motivo para nombrar a su primogénita.

“Valentina me suena a una mujer segura, decidida. Ojalá crezca con ese carácter. Que su nombre le recuerde todos los días que fue deseada, esperada y amada desde antes de nacer”, concluye.

Más allá de lo estadístico, el dato revela cómo una celebración impacta directamente en la identidad de miles de ciudadanos.

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