VESTIDOS DE BLANCO, FAMILIARES Y AMIGOS DE DEYRAN PALACIOS MARCHARON PARA EXIGIR JUSTICIA

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A las tres de la tarde, de este martes 10 de febrero de 2026, Alpachaca se pintó de blanco. Camisetas, globos, pancartas y fotografías de Deyran Palacios Chala, de 15 años, se veían en medio de una concentración de unas 150 personas.

Partieron a las 15:00 desde el barrio Santa Teresita, dónde Deyran vivía junto a sus padres y dos hermanos, y donde fue brutalmente asesinado. Avanzaron en silencio primero, y luego comenzaron los reclamos, las exigencias. “¡Justicia para Deyran!”, se escuchaba mientras la columna humana descendía hacia el centro de la ciudad.

No era una marcha política. Era una familia caminando con su dolor expuesto. Una madre con lágrimas contenidas, encabezó la caminata, junto a jóvenes con carteles, amigos del colegio, vecinos del barrio. También se unieron colectivos LGBTI que decidieron acompañar el reclamo.

Los asistentes caminaron durante casi dos horas bajo el sol, vestidos de blanco como símbolo de paz. En los carteles se leía el nombre de Deyran, su edad, y una palabra se repetía: justicia. No hubo disturbios. Hubo consignas. Hubo memoria. Hubo reclamos directos contra el accionar policial tras la desaparición y muerte del adolescente. “No queremos que este caso se archive”, gritaban. “Que detengan a los implicados”, repetían.

El recorrido atravesó las principales calles de la urbe hasta llegar a la Gobernación, de Imbabura, ubicada en las calles Juan de Velasco y Sánchez y Cifuentes. Allí hicieron un plantón. Allí exigieron respuestas.

EL RECLAMO QUE LLEGÓ HASTA EL GOBERNADOR

Frente a la Gobernación, una comisión integrada por los padres de Deyran y algunos familiares fue recibida por el gobernador Jorge Ortíz. Según relató Evelyn Chala, madre del adolescente, la autoridad aseguró que las investigaciones continúan y que solicitará un informe detallado de las actuaciones ejecutadas por la Policía en este caso.

“Dijo que va a pedir explicaciones y que no va a permitir que esto quede impune”, manifestó Evelyn tras la reunión.

La familia, sin embargo, insiste en que las detenciones deben concretarse de inmediato.

Entre los asistentes, el malestar era evidente. Daniela Rosero, amiga de Deyran, caminó toda la ruta con una fotografía de Deyran en las manos. 

“Estamos aquí porque la Policía no hizo lo que debía cuando debía. Una madre no puede buscar sola a su hijo desaparecido”, dijo con voz firme.

Más atrás, Luis Andrade, integrante de uno de los colectivos, cuestionó la liberación de los señalados. “Si ya estaban identificados, ¿por qué hoy no están detenidos?”, cuestionó.

El plantón terminó sin incidentes, pasadas las 17:00,  pero con un mensaje claro: la familia no dejará que el caso se olvide. Y la exigencia de justicia seguirá en las calles hasta que haya respuestas concretas.


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