RESERVORIO DE RIEGO MÁS GRANDE DE IMBABURA YA ESTÁ OPERATIVO

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La parroquia Imantag, en el cantón Cotacachi, fue escenario de la inauguración del reservorio de riego más grande construido hasta ahora en la provincia de Imbabura, una infraestructura hídrica que busca asegurar agua para la producción agrícola durante todo el año.

La obra fue presentada por el prefecto Richard Calderón en el sector El Morlán, donde se levanta el reservorio Curiquingue, con capacidad para almacenar 15 millones de litros de agua. El proyecto demandó una inversión de 942.905 dólares, recursos destinados a fortalecer la productividad del campo y garantizar el acceso al riego para cientos de familias agricultoras.

La infraestructura forma parte de un proyecto integral ejecutado por la Prefectura de Imbabura que incluye la rehabilitación del ramal Santa Rosa y del reservorio de la Junta de Agua La Carbonería – Quitumba Grande, además de la construcción de un nuevo reservorio para la Junta de Riego Imantag en el sector Curiquingue.

Con este sistema de almacenamiento y distribución de agua, se busca optimizar el uso del recurso hídrico en una de las zonas agrícolas más activas del cantón. El proyecto beneficiará directamente a 1.265 productores y permitirá garantizar el riego permanente de 788 hectáreas de cultivos. En esta zona se produce principalmente maíz, aguacate, fréjol y tomate riñón, productos que sostienen la economía de varias comunidades rurales de Imantag.

PRODUCTORES DESTACAN IMPACTO DEL AGUA PARA EL CAMPO

Habitantes de la zona aseguran que la infraestructura permitirá estabilizar la producción agrícola durante la época seca, cuando históricamente se registraban pérdidas por falta de agua.

“Este reservorio nos permite tener agua durante todo el año y así podremos mantener una producción de calidad. Las vías intervenidas también son importantes para nosotros porque cuando están en buen estado nuestras frutas no se maltratan al momento de llevarlas al mercado”, señaló Mesías Tambaco, habitante de Imantag.

Durante el recorrido por el reservorio Curiquingue, el prefecto Calderón explicó que la construcción representó un desafío técnico debido a su magnitud, ya que toda la estructura debía fundirse de forma simultánea para evitar filtraciones o fracturas en el futuro.

“Es una obra histórica y no podíamos tener errores. Los productores imbabureños necesitan agua para sus cultivos y nosotros estamos trabajando para ellos”, concluyó la autoridad.


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