tres SEMANAS SIN AGUA POTABLE, 500 HECTÁREAS EN RIESGO Y DOS COMUNIDADES continúan INCOMUNICADAS

- Por Christian Tinajero
La vida de más de 400 familias de la parroquia rural San Francisco de Sigsipamba, en el cantón Pimampiro, cambió drásticamente desde que los derrumbes del pasado 7 de julio destruyeron por completo el sistema de captación de agua potable. Sin este servicio básico, los habitantes han tenido que adaptarse a condiciones extremas de subsistencia. Doña Bertha Romo, de 72 años y residente de la comunidad San Miguel, dijo que tiene que recolectar agua de lluvia para poder subsistir.
“Cogemos el agua de la gotera para lavar platos, hervir y tomar, no hay más”, contó con resignación.

El aumento del caudal de los ríos que nacen en la cordillera oriental sepultó tuberías y arrasó caminos. Ante la imposibilidad de reconstruir de inmediato la infraestructura, la Junta de Agua Potable conectó de forma provisional una vertiente natural a la red, lo que ha permitido suministrar agua cruda 4 horas al día. Pero la escasez de agua no fue la única pérdida para Bertha. Un deslizamiento también arrasó con su criadero de truchas, donde tenía más de 100 mil ejemplares.
“Debo plata al Banco de Fomento. Tengo que pagar ya en noviembre la letra y ahora no sé de dónde voy a sacar. Se fue más de unos 60 mil dólares en el lodo”, lamentó.
En la parroquia, al menos 300 agricultores han visto afectada su producción debido a la destrucción de los sistemas de riego y el colapso de la vía principal que conecta Sigsipamba con el centro de Pimampiro. Según Maryuri Guerrero, vocal de la Junta Parroquial, hay al menos 15 derrumbes que han bloqueado la carretera.
«La situación es bastante desesperante. A pesar de los esfuerzos por habilitar las vías por parte de la Prefectura de Imbabura, que tiene 12 máquinas trabajando en la zona, las comunidades de El Carmelo y La Floresta siguen incomunicadas y sin provisiones», manifestó Guerrero.
Además, se estima que unas 500 hectáreas de cultivos están en riesgo, y aunque algunos campesinos logran cosechar, no tienen cómo transportar sus productos. “Las frutas se quedan en los árboles o al pie de la carretera, esperando que alguien las lleve”, dijo Jorge Campués, agricultor de la comunidad de San Miguel.

La única noticia alentadora llegó este el pasado jueves de julio, cuando maquinaria de la Prefectura de Imbabura logró reabrir la variante Pimampiro–San Miguel–Sigsipamba, lo que permitió restablecer parcialmente el acceso para unas 1500 personas.
SE ACTIVA EL COE CANTONAL Y SE ENTREGAN LOS PRIMEROS KITS
Frente a la gravedad del desastre, el Comité de Operaciones de Emergencia Cantonal, liderado por el alcalde Oscar Narváez, puso en marcha acciones urgentes. Este viernes 25 de julio, en una acción coordinada entre el Municipio de Pimampiro, las Juntas Parroquiales, la Secretaría de Gestión de Riesgos y la Gobernación de Imbabura, se entregaron 73 kits alimenticios y 21 kits de descanso a las familias más golpeadas de la parroquia.
La ayuda se basó en un levantamiento técnico y social de las zonas afectadas, donde se identificó a los hogares en condiciones más vulnerables. La dotación de kits continuará durante los próximos días, según informó el Municipio de Pimampiro a través de un boletín de prensa, en especial a las comunidades que aún no han sido alcanzadas por la asistencia humanitaria.
