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Durante seis horas, la comunidad de Zuleta, al sur del cantón Ibarra, fue escenario del Encuentro para el Intercambio Cultural Kichwa–Japón, una jornada que reunió saberes ancestrales, prácticas contemporáneas y expresiones identitarias de pueblos andinos y japoneses.
El evento se desarrolló en el centro cultural y deportivo de la comunidad y congregó a habitantes locales, visitantes nacionales y voluntarios extranjeros vinculados a procesos de cooperación internacional.


La feria contó con al menos 25 stands, donde se exhibieron bordados a mano de Zuleta, artesanías en totora de la parroquia San Rafael de la Laguna, de Otavalo, y piezas alusivas a la cultura japonesa.
La vestimenta se convirtió en uno de los ejes simbólicos del encuentro: mujeres imbabureñas dejaron momentáneamente el anaco y las blusas bordadas para vestir kimonos, mientras visitantes japonesas lucieron indumentaria tradicional kichwa, en un ejercicio de intercambio cultural visible y participativo.

INTERCAMBIO CULTURAL Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL
El evento se enmarca en un proceso de trabajo sostenido con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), que mantiene voluntarios en Imbabura desde hace dos años, enfocados en desarrollo económico y fortalecimiento territorial.
“Gracias a la colaboración con la cooperación japonesa hemos tenido voluntarios que trabajan en desarrollo económico y en el Geoparque Imbabura, fortaleciendo capacidades locales”, explicó José Boada, director de Desarrollo Económico y Geoparque Imbabura.
Boada detalló que el intercambio involucró a tres pueblos: Kichwa Karanki, Kichwa Otavalo y Japón, y que la vestimenta fue “una excusa artística para aprender la cultura, escribir nombres en japonés y generar un espacio de encuentro”. El proceso incluyó, además, capacitaciones previas en Otavalo sobre marketing, marketing digital, trabajo en equipo, asociatividad y desarrollo territorial, impartidas por cuatro voluntarios japoneses especialistas.
El intercambio también se expresó en el ámbito educativo y creativo. Niños y jóvenes aprendieron símbolos y escritura japonesa, mientras los visitantes ensayaban palabras en castellano y kichwa. Hubo talleres de origami, demostraciones de escritura japonesa como expresión artística y un desfile de modas sobre alfombra roja, donde se mostraron prendas y productos de ambas culturas.
Desde San Rafael de la Laguna, artesanos compartieron su trabajo ancestral con la totora.
“Ancestralmente trabajamos la totora: artesanías, muebles y ahora también gastronomía. Ya hacemos pan y chicha de totora”, relató Antonio Tocagón, presidente de la localidad, quien destacó que los voluntarios japoneses aportaron conocimientos sobre turismo y organización de ferias.
Para Kengo Akamine, representante residente de JICA en Ecuador, el objetivo central fue el aprendizaje mutuo.
“Es una oportunidad para aprender la identidad, la creatividad y la fuerza cultural de las comunidades de Imbabura”, señaló, al tiempo de resaltar el valor del bordado de Zuleta como elemento con potencial de proyección internacional.
El Encuentro Kichwa–Japón dejó en Zuleta una experiencia de intercambio directo, donde la cultura, la artesanía y el conocimiento se convirtieron en herramientas para promover el territorio, atraer visitantes y proyectar los productos de Imbabura hacia escenarios internacionales.
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