Municipio de Otavalo

Imbabura, Otavalo

RECUPERACIÓN DEL RÍO TEJAR: EMAPA-O DESVIÓ DESCARGAS PERO PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE COLECTOR SIGUE EN CONSULTORÍA

Publicidad Durante las últimas tres décadas, el río Tejar ha soportado descargas sanitarias, residuos sólidos y el crecimiento urbano sin planificación suficiente. El afluente atraviesa el casco urbano de Otavalo y fue declarado sujeto de derechos por la justicia constitucional en 2025, tras una acción de protección impulsada por un colectivo ciudadano. La sentencia responsabilizó al Municipio de Otavalo y a la Empresa Municipal de Alcantarillado y Agua Potable de Otavalo (EMAPA-O) por vulnerar esos derechos con descargas directas de aguas residuales y ordenó medidas de reparación integral en uno y tres años. El próximo 13 de marzo se cumple el primer año de ejecución del fallo. En ese contexto, el gerente general de EMAPA- O, Juan Fernando Robalino, en entrevista en el noticiero matutino de Radio X FM 94.7, detalló las acciones emprendidas, aunque reconoció que la solución estructural aún está en fase de consultoría. También le puede interesar: JUEZ EVALUARÁ ACCIONES PARA RECUPERAR AL RÍO TEJAR UN DESVÍO PARCIAL Y UN COLECTOR EN DISEÑO La intervención más visible hasta ahora se concentra en el sector El Batán. Allí, según Robalino, se redirigió el componente sanitario hacia la planta de tratamiento. “Nosotros lo que hicimos es interconectar pozos del alcantarillado, para que estos desvíen el cauce con el que originalmente fueron diseñados y redirigir esas aguas hacia la planta de tratamiento de la ciudad”, explicó. Sin embargo, el propio gerente confirmó que el sistema es mixto -sanitario y pluvial-, lo que significa que en episodios de lluvia pueden observarse descargas de agua lluvia por la red antigua. Franklin Hermosa, vocero del colectivo ‘Unidos por la Pachamama’ que impulsó la demanda, señaló que todavía existen flujos visibles en el lecho del río. La solución definitiva dependerá de la construcción de un colector. En la entrevista, Juan Fernando Robalino explicó que el proceso de planificación de la obra no pudo avanzar inmediatamente después de la sentencia porque requería autorización previa del Ministerio del Ambiente. Detalló que en diciembre de 2024 EMAPAO presentó los términos de referencia para la fase constructiva y que la respuesta oficial tardó ocho meses. Recién después de recibir esa aprobación, en agosto de 2025, pudieron iniciar el proceso para contratar la consultoría que definirá los diseños y el costo total de la intervención. “El tramo de intervención comprende alrededor de 15 kilómetros. Aún se desconocen los costos, yo prefiero mantenerme prudente sabiendo que el consultor va a sacar con valores actualizados todo lo que comprende una intervención de esta magnitud”, manifestó el gerente. Por ahora, la inversión confirmada es de 38 mil dólares, destinados a la consultoría. El valor total de ejecución se conocerá en un plazo estimado de 120 días. METILMERCURIO Y DATOS AÚN EN VALIDACIÓN En el proceso judicial se evidenció la presencia de metilmercurio en las aguas del río, un compuesto altamente tóxico. Robalino confirmó su existencia, aunque señaló que se trataría de cantidades mínimas. “La cantidad que se encontró de metilmercurio está a nivel de trazas, las trazas son cantidades no cuantificables, eso quiere decir que existe, pero no se puede determinar cuánto, por lo tan chiquitito que es”, indicó. No obstante, el segundo análisis para confirmar o descartar ese resultado aún está en desarrollo. La empresa sostiene que está realizando un barrido de la microcuenca y nuevas tomas de muestra con laboratorio acreditado. En cuanto a los indicadores bacteriológicos, Robalino reconoció que los niveles de E. coli estaban fuera de norma, razón por la cual se ejecutó el desvío sanitario. Sin embargo, no mencionó cifras comparativas concretas que permitan medir la reducción alcanzada hasta ahora. SIN MAPA DEFINITIVO DE DESCARGAS Otro elemento relevante es que EMAPA-O no tiene contabilizado el número total de descargas ilegales existentes. «Durante la intervención se detectaron conexiones clandestinas y el levantamiento continúa», dijo el funcionario. A once días de la audiencia, la empresa asegura haber presentado nueve informes de avance ante el juez durante 2025. No obstante, la obra estructural principal aún no inicia y la recuperación integral depende de estudios en curso. El juez deberá determinar si las acciones ejecutadas en este primer año constituyen avances suficientes o si corresponde aplicar medidas coercitivas por incumplimiento.

Análisis, Imbabura

OTAVALO: MUNICIPIO Y GOBERNACIÓN SE ENDILGAN RESPONSABILIDADES EN SEGURIDAD

Tras el hecho violento ocurrido el lunes 19 de enero de 2026, donde fallecieron dos personas, ambas instituciones se hicieron señalamientos en redes sociales. La noche del lunes 19 de enero, un ataque armado en pleno centro de Otavalo dejó como saldo la muerte de dos hermanos, un hecho que estremeció a la ciudad y activó, casi de inmediato, pronunciamientos oficiales desde distintos niveles del Estado. Sin embargo, más allá de la condena al crimen, los comunicados evidenciaron una marcada contraposición institucional, atribuciones, responsabilidades y enfoques sobre la seguridad ciudadana. El pronunciamiento llegó primero desde el Municipio. Horas después del hecho violento, la Alcaldía Ciudadana de Otavalo publicó en sus redes sociales un comunicado en el que colocó el foco directamente en el Gobierno Nacional y la Gobernación de Imbabura. El cabildo exigió la presencia inmediata y permanente de las fuerzas del orden y seguridad en el cantón, una demanda que -según el texto- ya había sido planteada de forma reiterada, incluso en la Mesa de Seguridad Provincial. El comunicado municipal fue más allá del rechazo al crimen. Señaló de manera explícita que Otavalo no cuenta con jefe político, comisario nacional titular ni con los efectivos policiales necesarios, advirtiendo que el cantón no puede seguir esperando que se repitan hechos de esta naturaleza para que se actúe. En ese mismo mensaje, el Municipio insistió en que la seguridad es competencia directa del Gobierno central, aunque remarcó que, desde el ámbito local, se han ejecutado acciones preventivas concretas. Entre esas acciones, la Alcaldía detalló 80 puntos con alarmas comunitarias, 24 cámaras de videovigilancia enlazadas al ECU 911, la conformación de comités de seguridad barriales y la operación de un grupo motorizado de agentes de control municipal, recursos que -según la publicación- están a disposición del ente competente del orden público. El mensaje cerró reafirmando el compromiso municipal de coordinar acciones conjuntas, pero manteniendo la exigencia de una respuesta estatal más fuerte. GOBERNACIÓN REACCIONA Horas más tarde, llegó la respuesta desde la Gobernación de Imbabura, liderada ahora por el coronel del ejército en servicio pasivo, Jorge Ortíz. El comunicado provincial inició expresando preocupación por los hechos de violencia registrados en Otavalo y solidaridad con la familia de las víctimas, pero introdujo un enfoque distinto al vincular el crimen con prácticas ilegales de préstamos informales, señaladas como un factor que pone en riesgo la seguridad e integridad de la ciudadanía. En ese marco, exhortó a la población a no recurrir a mecanismos financieros informales y a optar por alternativas legales del sistema financiero. La Gobernación anunció además la ejecución de acciones inmediatas, entre ellas la designación de autoridades de Gobierno y la reactivación de operativos interinstitucionales de seguridad y control, en coordinación con autoridades locales, con el objetivo de reforzar la presencia del Estado en el cantón. Sin embargo, el mensaje incluyó un llamado de atención al cabildo y su alcaldesa Anabel Hermosa: conforme al artículo 54 literal n) del COOTAD, es competencia de los gobiernos municipales crear y coordinar los consejos de seguridad ciudadana municipal, encargados de la planificación, ejecución y evaluación de la política local en materia de prevención y convivencia. POLARIZACION MARCADA QUE DEJÓ EL PARO DE 2025 Así, el intercambio de comunicados dejó al descubierto una contraposición marcada, que se traslada también a sus habitantes que, tras el paro de septiembre y octubre de 2025, Otavalo quedó marcada por una profunda polarización social que reconfiguró la convivencia en la urbe y tensionó la relación entre ciudadanía y Estado. Aquellas jornadas de protesta, inicialmente planteadas como una medida de presión política y social, derivaron en episodios de violencia directa que evidenciaron la fragilidad del orden público en el cantón. Uno de los hechos más graves ocurrió cuando el cuartel policial de la localidad fue atacado por manifestantes, registrándose incendios y explosiones que dejaron la infraestructura en llamas, en una escena que quedó grabada en la memoria colectiva de la ciudad y del país. El ataque no solo significó daños materiales, sino que profundizó una narrativa de confrontación que dividió a la población entre quienes respaldaban la protesta y quienes advertían sobre sus consecuencias. En ese contexto, el discurso público escaló a niveles inéditos. Sectores que apoyaban el paro llegaron a pedir abiertamente que la Policía abandone el territorio, un planteamiento que expuso el quiebre institucional y la pérdida de consensos mínimos sobre la autoridad del Estado en la ciudad. La consigna, difundida en espacios públicos y redes sociales, reflejó el clima de radicalización que se instaló en la urbe durante 31 días.Desde entonces, Otavalo arrastra una herida abierta: una ciudad atravesada por desconfianzas, memorias de violencia y un debate inconcluso sobre seguridad, presencia estatal y gobernabilidad. Ese antecedente vuelve hoy al centro del análisis, cuando nuevos hechos violentos reactivan las alarmas y obligan a mirar atrás para entender cómo la polarización social no resuelta sigue condicionando el presente del cantón.

Imbabura

SENTENCIA HISTÓRICA: EMAPAO Y MUNICIPIO DE OTAVALO RESPONSABLES DE LA CONTAMINACIÓN DEL LAGO SAN PABLO

Un juez constitucional determinó que ambas entidades vulneraron los derechos de la naturaleza. La decisión exige un plan de remediación ambiental urgente para salvar uno de los íconos naturales del Ecuador. El 8 de julio de 2025 marcó un antes y un después en la defensa del Lago San Pablo. En una audiencia decisiva, un juez constitucional acogió la acción de protección presentada a favor de los derechos del lago y declaró responsables a la Empresa Pública de Agua Potable de Otavalo (EMAPAO) y al Municipio de Otavalo por su negligencia en el manejo de aguas residuales. La resolución reconoce la vulneración de los derechos de la naturaleza y ordena la ejecución de un plan de remediación ambiental, en coordinación con otras instituciones del Estado. El proceso legal, identificado con el número 10311-2025-00496, se sustentó en pruebas técnicas, testimonios ciudadanos y años de denuncias que alertaban sobre la progresiva contaminación del cuerpo de agua más grande del país. Organizaciones como Unidos por la Pachamama celebraron la sentencia como una victoria histórica. “Imbakucha no podía esperar más. Esta decisión le devuelve voz a la naturaleza”, expresó Inti Chuquirima, vocero del colectivo. AGUAS NEGRAS, SILENCIO OFICIAL Y UN LAGO QUE AGONIZA Durante años, San Pablo ha sido testigo de un deterioro que hoy amenaza su existencia. Según datos de la Corporación para la Defensa del Lago (Codelspa), entre 18 y 20 litros por segundo de aguas servidas —sin tratamiento— se vierten directamente al lago. Estas descargas provienen de comunidades, barrios y parroquias enteras que carecen de infraestructura sanitaria adecuada. La falta de planificación y la inacción institucional han convertido al lago en un sumidero de desechos domésticos, químicos y orgánicos. Los análisis han evidenciado la presencia alarmante de coliformes fecales, especialmente en zonas donde desembocan canales y quebradas contaminadas. Esto representa un riesgo sanitario directo para las más de 84.000 personas que viven en la cuenca del lago, lo que equivale al 70% de la población del cantón Otavalo. «Si no se actúa de inmediato, el Lago San Pablo podría morir en un plazo no mayor a dos años”, advirtió el doctor Max Bonilla, investigador de la Universidad Central del Ecuador, quien hizo un análisis de muestras de agua del San Pablo COMUNIDADES AFECTADAS Y UNA NATURALEZA HERIDA Para las comunidades indígenas kichwas, el lago no es solo un recurso hídrico: es un ser vivo, un espacio sagrado, un símbolo espiritual. “Nuestros abuelos nos enseñaron que Imbakucha siente, respira, se enferma. Y hoy está enferma por culpa del abandono y la irresponsabilidad”, dice Alfredo Cabascango, comunero de Araque. A su alrededor, los niños juegan junto a orillas turbias, entre bolsas de plástico y aguas oscuras. La pesca ha disminuido drásticamente y el turismo, una fuente vital para la economía local, ha comenzado a desvanecerse. Tras la sentencia, EMAPAO y el Municipio están obligados a presentar un plan integral de remediación ambiental. Este incluirá medidas urgentes para contener la contaminación, restaurar las zonas afectadas y establecer sistemas de tratamiento sostenibles. Aunque aún no se conocen los detalles de la sentencia escrita, se anticipa que exigirá responsabilidades técnicas y administrativas concretas. UNA SENTENCIA QUE PUEDE CAMBIARLO TODO La decisión judicial marca un hito en la jurisprudencia ambiental del país. Reconoce al Lago San Pablo como sujeto de derechos y obliga a las instituciones a responder por años de omisión. Para los colectivos que han luchado por esta causa, el fallo no es solo una victoria jurídica, sino una oportunidad para revertir décadas de daño. MAATE IMPONE MULTA DE 23.460 DÓLARES Por la misma razón, el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) sancionó al Municipio de Otavalo y a la EMAPAO-EP por su responsabilidad en la contaminación del Lago San Pablo. Tras inspecciones técnicas y análisis de laboratorio, se comprobó el vertido de aguas residuales sin tratamiento adecuado, así como incumplimientos en parámetros bacteriológicos, aceites y grasas. Como resultado, el MAATE impuso una multa de 51 salarios básicos unificados, equivalentes a 23.460 dólares, y ordenó la ejecución inmediata de un plan de remediación ambiental. El mismo deberá restablecer el funcionamiento de las infraestructuras fuera de servicio y optimizar las plantas de tratamiento, para evitar nuevas descargas al lago.

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