Otavalo

Imbabura, Otavalo

ADOQUINADO DE VÍA OTAVALO – QUICHINCHE DE 2,3 KILÓMETROS FUE INAUGURADA

Publicidad Cerca de un millón de dólares destinó la Prefectura de Imbabura para la construcción del adoquinado de la vía Otavalo – Quichinche. El proyecto impacta de manera directa e indirecta a más de diez mil habitantes, al conectar comunidades estratégicas como San Juan Alto, La Banda, Quichinche Panecillo, Yambiro, Larkakunga, Agualongo, Perugachi, Gualsaquí, Río Blanco, Moraspungo, Achupallas, Urcusiqui y Tangalí. La intervención consolida un corredor de 2,3 kilómetros que articula zonas productivas, agrícolas y turísticas del cantón Otavalo, facilitando la movilidad y reduciendo tiempos de traslado en un eje históricamente demandado por los habitantes del sector. Según la prefectura, la obra no solo mejora la circulación vehicular, también dinamiza el comercio local y fortalece la actividad agrícola, principal fuente de ingresos en estas comunidades rurales. La infraestructura vial es considerada estratégica dentro del esquema de integración territorial de la provincia. El adoquinado permite un acceso más seguro y estable durante todo el año, especialmente en temporadas de lluvia, cuando el tránsito se veía afectado por el deterioro del camino. Richard Calderón señaló durante la inauguracion que esta obra forma parte de una política pública orientada a cerrar brechas de conectividad entre el área urbana y las parroquias rurales, proyectando a la provincia hacia mayores niveles de competitividad. Con la entrega de esta vía, luego de ocho meses de trabajos, la administración provincial apunta a consolidar un eje que fortalezca el transporte de productos agrícolas hacia los mercados locales y provinciales, al tiempo que potencia el turismo comunitario en la zona de Quichinche, reconocida por su riqueza cultural y paisajística. “Nosotros veíamos que la obra avanzaba, pero sí sentimos que se tardaron un poco más de lo que esperábamos. Hubo días en que el polvo y los desvíos complicaban salir con la producción o llevar a los chicos a clases. Sin embargo, ahora que ya está terminada, el panorama cambia totalmente», mencionó Pablo Chimba, habitante del sector.

Imbabura, Otavalo

JUEZ EVALUARÁ ACCIONES PARA RECUPERAR EL RÍO TEJAR DE OTAVALO

El reloj corre para el Municipio de Otavalo y la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de la misma localidad. El próximo 13 de marzo de 2026 deberán demostrar ante un juez constitucional que han cumplido con la sentencia que ordena la recuperación integral del río Tejar. El caso no nació en los tribunales. Según explicó el abogado Franklin Hermosa, vocero del colectivo Juntos por la Pachamama de Otavalo, las gestiones ciudadanas iniciaron hace 9 años. “Este proceso de denuncia y de preocupación de la ciudadanía respecto a la contaminación del río Tejar empieza desde el año 2017 con actividades administrativas, gestiones, y luego de no encontrar respuestas valederas se inicia un proceso de demanda en marzo del 2024, un proceso judicial que prácticamente concluye en marzo del 2025 y desde esa fecha hasta acá llevamos prácticamente un año de ejecución y cumplimiento de la sentencia”, detalló en el noticiero de Radio XFM, dirijido por el periodista Christian Tinajero, este miércoles 25 de febrero. La sentencia no solo declaró al río como sujeto de derechos en dos instancias, sino que determinó responsables. “La justicia constitucional en dos instancias ha ratificado al río Tejar como sujeto de derechos y ha manifestado que los responsables de vulnerar esos derechos son el Municipio de Otavalo y la empresa de agua potable por las descargas directas de aguas residuales al lecho del río, disponiendo medidas de reparación integral a corto y mediano plazo, es decir, en uno y tres años, fundamentalmente un plan de remediación integral que garantice su recuperación”, subrayó Hermosa. El proceso judicial se extendió por alrededor de diez meses en primera instancia. Tras la apelación municipal, la Corte Provincial de Justicia de Imbabura ratificó el fallo en marzo de 2025. Desde entonces, corre el plazo de un año para evidenciar resultados concretos y verificables. METILMERCURIO, DESCARGAS Y POSIBLES MULTAS COERCITIVAS Uno de los puntos más delicados del proceso fue la toma de muestras ordenada por el juez, luego de que las autoridades demandadas negaran la contaminación o la consideraran “en niveles aceptables”, dijo Hermosa. Los análisis revelaron la presencia de metilmercurio, un compuesto altamente tóxico. A pocos días de cumplirse el primer año de ejecución, el colectivo exige evidencia científica y no únicamente reportes institucionales. “El juez constitucional les advirtió que el 13 de marzo deben presentar resultados verificables y que, de comprobarse incumplimiento, podrán aplicarse sanciones coercitivas conforme al Código Orgánico de la Función Judicial, es decir, multas compulsivas a funcionarios hasta que se cumpla estrictamente la sentencia; no propaganda ni fotografías, sino exámenes de laboratorio químico-biológicos que demuestren que la calidad del agua ha mejorado”, enfatizó Hermosa. En territorio, el colectivo dice haber constatado trabajos para evitar descargas en sectores como el Puente del Batán, diagonal al Mercado 24 de Mayo. Sin embargo, aseguran que aún existen descargas intermitentes y que no hay información pública suficiente sobre la eliminación del metilmercurio ni sobre eventuales investigaciones para determinar su origen. En el plano presupuestario, el colectivo cuestiona la baja asignación de recursos. Según lo expuesto en la entrevista, existirían 60 mil dólares destinados a la recuperación del río Tejar, mientras se ejecutan inversiones de mayor escala en otros proyectos municipales. El 13 de marzo será una fecha trascendental. El juez deberá determinar si las acciones emprendidas por los demandados constituyen un cumplimiento real o si procede la imposición de multas.

Ecuador

HALLAN EL CUERPO DE HÉCTOR ENRÍQUEZ EN LA VÍA ALÓAG–SANTO DOMINGO

El comandante del Cuerpo de Bomberos de Cotacachi, Giovanni Zamora confirmó la tarde de este miércoles 25 de febrero de 2026 el hallazgo del cuerpo de Héctor Fernando Enríquez Ruiz, quien permanecía desaparecido desde el 18 de febrero. La localización se produjo en el marco del operativo interinstitucional desplegado en el kilométrico 22 de la vía Alóag–Santo Domingo. Desde primeras horas de la mañana, personal de Bomberos del cantón Mejía, en coordinación con los cuerpos de Bomberos de Santo Domingo, Cotacachi y Otavalo, ejecutaron labores de rastreo terrestre y aéreo en zonas de difícil acceso. Como parte del despliegue, intervino el Escuadrón Aéreo de Rescate con drones que realizaron sobrevuelos estratégicos. Tras la detección de un sector de interés, los equipos especializados efectuaron descensos verticales mediante el uso de cuerdas, técnica aplicada en áreas de quebradas profundas y laderas pronunciadas. En ese procedimiento se confirmó la localización del cuerpo. El apoyo de los Cuerpos de Bomberos de Imbabura respondió a un requerimiento de Bomberos de Mejía, debido a la experiencia de su personal en rescates de alta complejidad. Las autoridades indicaron que, tras el levantamiento del cuerpo del joven de 27 años, el caso continuará bajo investigación de la Fiscalía.

Ecuador

TRES PERSONAS SON PROCESADAS POR LA DESAPARICIÓN DEL OTAVALEÑO HÉCTOR ENRÍQUEZ RUÍZ

Publicidad La búsqueda del joven ingeniero de sonido de 27 años, Héctor Fernando Enriquez Ruiz, desaparecido desde la madrugada del 18 de febrero de 2026, en el sector de Calderón, al norte de Quito, ha tenido un avance judicial y un nuevo foco de atención en la investigación. La Fiscalía informó este miércoles 25 de febrero de 2026 que tres personas fueron aprehendidas en Buena Fe en posesión de la camioneta del desaparecido, y que el proceso penal se tramita bajo la figura de receptación, es decir, por la presunta posesión de bienes provenientes de un delito. Las autoridades aclararon que esta imputación no necesariamente implica que los detenidos sean los autores directos del robo o de la desaparición del joven, lo cual sigue siendo materia de investigación. CONTEXTO DE LA DESAPARICIÓN Y LOS ÚLTIMOS MOVIMIENTOS Héctor Enríquez, oriundo de Otavalo, había viajado a Quito por motivos laborales y la noche del 18 de febrero se dirigía de regreso a su ciudad  cuando perdió comunicación con su familia, lo que generó preocupación entre sus seres queridos. Ante la ausencia de noticias y el paso de los días, los allegados difundieron fotografías, descripciones físicas y detalles del vehículo para promover la búsqueda ciudadana. Además, la Policía Nacional y el Ministerio del Interior llegaron a difundir alertas de búsqueda por canales oficiales. El testimonio de sus primos en redes sociales precisaba que el vehículo, una camioneta Mazda BT-50 blanca doble cabina con parrilla negra en el techo y placas PCQ-1530, fue vista en la vía Alóag–Santo Domingo, carretera que conecta la Sierra con la Costa, ya durante la madrugada del 19 de febrero. FAMILIARES CLAMAN RESPUESTAS Y TEMEN UN FINAL TRÁGICO Mientras la Fiscalía avanzaba en las pesquisas, la familia de Enríquez utilizó redes sociales y videos para solicitar colaboración ciudadana e información que permita ubicarlo. “Ninguna madre merece perder un hijo así, de esta forma atroz. Nos duele el corazón. Yo les pido que me ayuden, que informen si han visto a mi hijo”, dijo la progenitora de Héctor. En medio de la angustia y la falta de respuestas concretas, la angustiada madre hizo pública una de las hipótesis más dolorosas del caso. En declaraciones difundidas en redes sociales y replicadas por medios nacionales, dijo que seguramente su hijo fue arrojado por un puente en la vía Alóag–Santo Domingo, zona caracterizada por profundos barrancos y quebradas. La presunción, según explicó, se sustenta en la ausencia total de contacto desde aquella noche y en el hallazgo posterior de la camioneta lejos del punto donde desapareció, lo que, a su criterio, refuerza la posibilidad de que el joven haya sido abandonado en un sector de difícil acceso. OPERATIVOS DE BÚSQUEDA EN LA ZONA Con el paso de los días, los operativos se intensificaron en esa carretera y en zonas aledañas de difícil acceso. El Cuerpo de Bomberos de Mejía desplegó personal especializado, con recorridos terrestres y sobrevuelos con aeronaves no tripuladas bajo coordinación del Escuadrón Aéreo de Rescate. Para ampliar el radio de inspección, los equipos utilizaron un dron R70 Sky Ranger, tecnología diseñada para rastreo en áreas boscosas y quebradas profundas. En las labores también participan el Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo de los Tsáchilas y la Policía Nacional. La Alcaldía de Otavalo coordinó además el traslado de agentes municipales y un can especializado en rastreo para sumarse a la búsqueda. Siete días después de la desaparición, la camioneta ha sido recuperada y hay tres personas bajo proceso judicial, pero el paradero de Héctor Enríquez sigue sin esclarecerse.

Deportes, Imbabura

TRES EQUIPOS EXPULSADOS DE LA COPA PAWKAR 2026 POR INCUMPLIR CONSANGUINIDAD INDÍGENA

El Mundialito Indígena de Fútbol, evento central del Pawkar Raymi Peguche 2026 atraviesa una de sus peores crisis luego de que la Comisión de Fútbol de la organización confirmara la descalificación de tres selecciones comunitarias por incumplir el requisito de consanguinidad indígena, una norma que rige el torneo. Los equipos sancionados fueron Huaycopungo, Pinsaquí y Turuku. Las resoluciones se emitieron tras un proceso de verificación documental apoyado en información oficial del Registro Civil del Ecuador. El reglamento del denominado torneo establece que cada jugador debe certificar ser hijo de padre y madre indígenas, condición que no fue demostrada en varios casos. Las investigaciones revelaron inconsistencias en los registros de filiación y residencia comunitaria, lo que derivó en la pérdida de puntos y la eliminación directa de los equipos. Publicidad ¿CÓMO SE DETECTARON LAS IRREGULARIDADES? El conflicto se activó cuando dirigentes y veedores solicitaron revisar la documentación de ciertos futbolistas. A partir de esa petición, la Comisión contrastó la información presentada por los equipos con los datos oficiales del Registro Civil. El resultado fue concluyente: existían jugadores que no cumplían con la línea directa de ascendencia indígena exigida por el Artículo 3 del reglamento, informó Segundo Gramal, presidente de la edición 2026 de la fiesta del florecimiento. «Agradecemos a la directora zonal del Registro Civil, quien nos abrió las puertas y nos ayudó a verificar la información. Allí comprobamos que algunos jugadores tenían padres mestizos», explicó. Además, se comprobó que algunos deportistas no nacieron ni residen en las comunidades que representaban, un requisito que también forma parte de la normativa interna del torneo. La situación se agravó cuando se detectó que, en un intento por mantenerse habilitados, ciertos jugadores intentaron modificar su autoidentificación étnica en la cédula horas antes de los encuentros decisivos. «Cuando los equipos se inscriben, nosotros creemos en la buena fe de los directivos. No queremos ni siquiera pensar que actúan de mala fe. Puede ser incluso por desconocimiento, pero como sabemos, el desconocimiento de la ley no exime de responsabilidad«, dijo Marcelo Yacelga, asesor jurídico de la organización en rueda de prensa. Allí, la organización fue categórica: las sanciones son definitivas y no habrá reconsideración mientras no se demuestre el cumplimiento estricto del reglamento. Para los miembros de la Comisión, flexibilizar el requisito de consanguinidad implicaría desnaturalizar el propósito histórico del certamen. Sin embargo, la aplicación estricta de la norma ha abierto un debate en las comunidades sobre los criterios de pertenencia en un contexto donde el mestizaje forma parte de la realidad social. Mientras las resoluciones ya dejaron fuera de competencia a tres selecciones, el torneo continúa bajo un ambiente de vigilancia documental reforzada. La organización ha anunciado que los controles serán más rigurosos en las próximas ediciones, con el objetivo de evitar que se repitan controversias que hoy marcan uno de los episodios más tensos en la historia reciente del Mundialito Indígena.

Imbabura

ATENCIÓN A VÍCTIMAS DE VIOLENCIA SE CENTRALIZA EN EL COMPLEJO JUDICIAL DE OTAVALO

Publicidad A partir del miércoles 18 de febrero, la Unidad Judicial Especializada contra la Violencia a la Mujer y Miembros del Núcleo Familiar de Otavalo trasladará su atención al Complejo Judicial de esa localidad, ubicado en la ciudadela Rumiñahui. La medida fue confirmada por la Consejo de la Judicatura a través de su Dirección Provincial en Imbabura. El cambio implica que todos los despachos vinculados a esta materia funcionarán en un solo edificio judicial, con el objetivo de optimizar la coordinación institucional y reducir tiempos en la tramitación de causas relacionadas con violencia intrafamiliar y de género. REUBICACIÓN BUSCA EVITAR LA REVICTIMIZACIÓN Según informó el director provincial, Hugo Imbaquingo, la concentración de servicios permitirá fortalecer el uso de la Cámara Gesell, un espacio especializado para la recepción de testimonios en condiciones controladas y con acompañamiento técnico. “La reubicación de esta unidad concentra los despachos judiciales en un mismo inmueble, facilitando un trabajo articulado y efectivo, particularmente con el uso de la Cámara Gesell, herramienta fundamental para la práctica de diligencias que eviten la revictimización y garanticen el respeto de los derechos de las personas”, señaló la autoridad. La Cámara Gesell es clave en procesos donde intervienen niñas, niños, adolescentes o víctimas de violencia, ya que permite recoger declaraciones sin exponerlas repetidamente ante diferentes operadores de justicia. CENTRO DE MEDIACIÓN MANTIENE ATENCIÓN EN SAN LUIS La entidad, en un boletín de prensa, recordó que el Centro de Mediación de la Función Judicial, oficina dependiente San Luis, continuará operando en la Casa Judicial de Otavalo, situada en la vía Panamericana y Dr. Heras, en horario de 08:00 a 17:00, de lunes a viernes. La ciudadanía puede acudir a estos servicios para resolver conflictos por la vía del diálogo, mientras que los casos relacionados con violencia deberán gestionarse directamente en el Complejo Judicial de la ciudadela Rumiñahui. Publicidad

Imbabura, Tendencias

SIN PAMBAMESA NO HAY FIESTA: LA TRADICIÓN QUE UNE A LAS COMUNIDADES KICHWAS

Publicidad En las comunidades kichwas de Imbabura, la celebración no comienza con discursos ni tarimas, sino con manteles extendidos sobre la tierra o la hierba. La Pambamesa o pampa mesa tiene raíces profundas en las sociedades indígenas de la región andina ecuatoriana y forma parte de una práctica comunitaria ancestral cuya etimología proviene del kichwa pampa “suelo” o “tierra”, y del español mesa, es decir, una “mesa sobre la tierra”. Esta tradición se remonta a las formas de convivencia y reciprocidad que caracterizaban a los pueblos andinos antes y durante la época colonial, en las que compartir alimentos en un mismo espacio, extendidos sobre manteles en el piso, simbolizaba solidaridad, igualdad social y agradecimiento por los frutos de la Pacha Mama o madre tierra en español. En parroquias como Peguche, en el norte del cantón Otavalo, esta tradición toma fuerza durante festividades como el Pawkar Raymi, cuando cientos de migrantes otavaleños regresan y se reúnen con sus familias para celebrar el florecimiento de los cultivos. La preparación empieza con una premisa clara: la conexión con la Pacha Mama es esencial. Por eso los alimentos se colocan directamente sobre esteras, plásticos o manteles blancos tendidos al ras del piso.Las warmis, madres y abuelas, asumen el liderazgo. Cocinan con leña cuando es posible y utilizan productos cultivados en sus propias chacras. No se emplean condimentos artificiales. Maíz tostado, fréjol, arveja, chochos, papas, arroz, choclo y carnes de cuy, cerdo o gallina forman parte del banquete. No existe una receta rígida: cada familia aporta lo que tiene, pero en cantidad suficiente para todos. No importa si el evento convoca a 10 o a 100 personas. Luz María Córdoba, guardiana de esta práctica ancestral en Peguche, explica que “no hay una sola manera de hacer la Pambamesa. Cada familia aporta lo que produce. Lo importante es que alcance para compartir”. Añade que “cuando se mezcla todo sobre el mantel blanco, se unen los sabores de cada hogar”. UN RITUAL DE REENCUENTRO QUE NO ADMITE SOBRANTES Cuando la música en kichwa y español comienza a sonar en la cancha de Peguche, escenario principal del Pawkar Raymi, llegan los recipientes llenos de alimentos cocidos. Estos se vacían y se integran en una sola gran porción colectiva. El alimento deja de pertenecer a una familia para convertirse en comida de todos. La distribución es inmediata y equitativa. “Aquí no debe sobrar nada”, recalca Luz María. En el pasado, los alimentos se entregaban en hojas de col; luego en fundas plásticas; hoy se utilizan platos desechables. Sin embargo, una regla permanece intacta: se come con la mano, sin cubiertos, para activar los sentidos y mantener el vínculo directo con la comida y la tierra. Más que un banquete, la Pambamesa es un acto simbólico. Convoca a quienes migraron y regresan por la fiesta, a los niños que aprenden observando y a los mayores que custodian la tradición. En cada puñado compartido con propios y foráneos, se refuerza una decisión colectiva: no renunciar a la identidad ni a las raíces que sostienen a los pueblos andinos de Imbabura.

Imbabura

PAWKAR RAYMI: EL IMÁN QUE TRAE DE REGRESO A 20 MIL MINDALAES

Publicidad El retorno no siempre hace ruido. A veces llega en silencio, con una maleta gastada, un abrazo pendiente y el olor intenso de la tierra mojada. En la comunidad Peguche, al norte de Otavalo, el Pawkar Raymi 2026 comenzó así en miles de hogares: con un reencuentro. Afuera, las calles se llenaban de música y color, sí, pero también de pasos que volvían a marcar el mismo camino después de años lejos. Para los dueños de esas pisadas, el desfile inaugural fue deseo compartido de vivir el tiempo de florecimiento cerca de casa, de los suyos. La fiesta nace del agradecimiento a la tierra por la vida que brota en los campos. Es una fecha trascendental del calendario andino agrofestivo convertido en memoria viva. Pero en Peguche el Pawkar Raymi también es un mapa emocional, que se ramifica como árbol centenario. Aquí regresan los mindalaes, los comerciantes que llevaron Otavalo a otras latitudes y que, cada año, ajustan su vida para coincidir con estas fechas. No vienen solo a mirar. Vienen a cumplir cargos, a honrar promesas, a sentarse otra vez en la mesa familiar. Segundo Gramal volvió desde Noruega con una decisión tomada. No fue un viaje corto ni simbólico. Asumió el priostazgo principal y, con él, una vida entera reordenada. “Dejé Noruega en Octubre, porque debía estar aquí en Peguche para preparar y planificar esta que significa mucho para nosotros, dijo, como quien mide el tiempo por responsabilidades y no por distancias. En Peguche, este cargo no se delega, es un honor que se lo lleva a la tumba. Cada ritual, cada encuentro, cada jornada lo confirma. Dayra Camuendo tiene 26 años y vive en Londres. Llegó al país hace 8 días y se vistió de gala para acompañar al Coraza, con blusa bordada, anaco , faja, alpargatas y manillas en su brazos y hualcas en su cuello. Tiene una sonrisa siempre que se la mira. Cómo si la tuviera tatuada en su rostro. Cómo si estar en Peguche fuera la mejor parte de su vida. Por eso ahorra durante meses para regresar justo antes del Pawkar Raymi. No improvisa el retorno. “Y me quedo hasta marzo, entonces tengo todo el mes para disfrutar de las fiestas, compartir con mis familiares, ver a mis amigos, a toda mi gente”, cuenta. CUANDO EL REENCUENTRO MUEVE LA ECONOMÍA Pero el Pawkar Raymi 2026 no termina en el desfile. La programación se extiende hasta el 22 de febrero, con rituales ancestrales, encuentros culturales, presentaciones artísticas y espacios de reunión comunitaria. El reencuentro también tiene impacto concreto. Según Anabel Hermosa, en lo que va del año unos 20 mil mindalaes han regresado a la ciudad. “Este fenómeno dinamiza la economía en al menos 1,5 millones de dólares”, precisó la autoridad. El punto más alto de la agenda es el Mundialito Indígena de Fútbol. 30 equipos se inscribieron para disputar una réplica de la Copa de la FIFA intervenida con símbolos otavaleños, en la trigésima edición de esta celebración andina. Solo en el primer día, más de 10 mil personas se congregaron alrededor de la cancha. No todos juegan. Muchos miran. Otros reconocen caras que no veían desde hace años. En Peguche, el Pawkar Raymi no es solo una fiesta. Es un regreso ordenado por la memoria. Un recordatorio de que, aunque el lugar de trabajo quede lejos, hay fechas que llaman. Y cuando llaman, Otavalo vuelve a florecer.

Imbabura

ZULETA SE CONVIERTE EN PUENTE CULTURAL ENTRE ECUADOR Y JAPÓN

Publicidad Durante seis horas, la comunidad de Zuleta, al sur del cantón Ibarra, fue escenario del Encuentro para el Intercambio Cultural Kichwa–Japón, una jornada que reunió saberes ancestrales, prácticas contemporáneas y expresiones identitarias de pueblos andinos y japoneses. El evento se desarrolló en el centro cultural y deportivo de la comunidad y congregó a habitantes locales, visitantes nacionales y voluntarios extranjeros vinculados a procesos de cooperación internacional. La feria contó con al menos 25 stands, donde se exhibieron bordados a mano de Zuleta, artesanías en totora de la parroquia San Rafael de la Laguna, de Otavalo, y piezas alusivas a la cultura japonesa. La vestimenta se convirtió en uno de los ejes simbólicos del encuentro: mujeres imbabureñas dejaron momentáneamente el anaco y las blusas bordadas para vestir kimonos, mientras visitantes japonesas lucieron indumentaria tradicional kichwa, en un ejercicio de intercambio cultural visible y participativo. INTERCAMBIO CULTURAL Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL El evento se enmarca en un proceso de trabajo sostenido con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), que mantiene voluntarios en Imbabura desde hace dos años, enfocados en desarrollo económico y fortalecimiento territorial. “Gracias a la colaboración con la cooperación japonesa hemos tenido voluntarios que trabajan en desarrollo económico y en el Geoparque Imbabura, fortaleciendo capacidades locales”, explicó José Boada, director de Desarrollo Económico y Geoparque Imbabura. Boada detalló que el intercambio involucró a tres pueblos: Kichwa Karanki, Kichwa Otavalo y Japón, y que la vestimenta fue “una excusa artística para aprender la cultura, escribir nombres en japonés y generar un espacio de encuentro”. El proceso incluyó, además, capacitaciones previas en Otavalo sobre marketing, marketing digital, trabajo en equipo, asociatividad y desarrollo territorial, impartidas por cuatro voluntarios japoneses especialistas. El intercambio también se expresó en el ámbito educativo y creativo. Niños y jóvenes aprendieron símbolos y escritura japonesa, mientras los visitantes ensayaban palabras en castellano y kichwa. Hubo talleres de origami, demostraciones de escritura japonesa como expresión artística y un desfile de modas sobre alfombra roja, donde se mostraron prendas y productos de ambas culturas. Desde San Rafael de la Laguna, artesanos compartieron su trabajo ancestral con la totora. “Ancestralmente trabajamos la totora: artesanías, muebles y ahora también gastronomía. Ya hacemos pan y chicha de totora”, relató Antonio Tocagón, presidente de la localidad, quien destacó que los voluntarios japoneses aportaron conocimientos sobre turismo y organización de ferias. Para Kengo Akamine, representante residente de JICA en Ecuador, el objetivo central fue el aprendizaje mutuo. “Es una oportunidad para aprender la identidad, la creatividad y la fuerza cultural de las comunidades de Imbabura”, señaló, al tiempo de resaltar el valor del bordado de Zuleta como elemento con potencial de proyección internacional. El Encuentro Kichwa–Japón dejó en Zuleta una experiencia de intercambio directo, donde la cultura, la artesanía y el conocimiento se convirtieron en herramientas para promover el territorio, atraer visitantes y proyectar los productos de Imbabura hacia escenarios internacionales. Publicidad

Imbabura, Otavalo

EL PAWKAR RAYMI VUELVE A PEGUCHE CON CULTURA, DEPORTE Y REENCUENTRO COMUNITARIO

Publicidad La noche cayó sobre la Plaza Cultural de Peguche y, con ella, el anuncio oficial de uno de los ciclos festivos más importantes del calendario andino. El Comité Organizador presentó públicamente el Pawkar Raymi 2026, dando a conocer su agenda deportiva, cultural y artística, además de revelar la copa y el balón oficial del campeonato indígena. El acto marcó el inicio simbólico del tiempo de florecimiento en esta comunidad de Imbabura y congregó a priostes de la edición número 30, autoridades provinciales y cantonales, dirigentes comunitarios, auspiciantes, artistas y representantes de los medios de comunicación. La presentación fue concebida como un acto ceremonial que reafirma el valor comunitario del Pawkar Raymi y su vigencia como espacio de encuentro cultural y deportivo. FLORECIMIENTO, REENCUENTRO Y DINAMIZACIÓN LOCAL Durante su intervención, el prioste mayor, Segundo Gramal, subrayó el significado social de la festividad. “Esta es la festividad más esperada por los pueblos kichwas, muchos de ellos regresan del exterior para reencontrarse con sus familias y recargar energías en esta época de florecimiento”, afirmó. Publicidad Las autoridades coincidieron en que el Pawkar Raymi genera un impacto directo en la gastronomía, el turismo y el comercio de Imbabura, especialmente durante el feriado de Carnaval, cuando se concentra gran parte de las actividades. La agenda cultural y artística también fue presentada y contempla espectáculos de distintos géneros musicales, con la participación de artistas de alcance nacional e internacional. La programación se desarrollará del 7 al 22 de febrero, con actividades distribuidas en la comunidad de Peguche y espacios aledaños. DEPORTES, MEMORIA Y TRADICIÓN ANCESTRAL Uno de los momentos centrales del lanzamiento fue la revelación oficial de la copa y el balón del campeonato indígena. El trofeo fue elaborado por el artista kichwa César Farinango, utilizando madera de cedro y seike, y recubierto con pan de oro de 24 quilates, aplicando técnicas tradicionales de la antigua Escuela Quiteña. En el ámbito deportivo, Juan Carlos Lema, vicepresidente del Pawkar Raymi Peguche 2026, informó que el campeonato contará con la participación de más de 30 equipos, provenientes de 21 comunidades de Imbabura, y recalcó que “el apoyo de las autoridades y de la empresa privada es fundamental para fortalecer el evento año tras año”. El acto incluyó un minuto de silencio en homenaje a Don Marcelo Terán, conocido como “Manllero”, exjugador de la selección de Peguche y exprioste del Pawkar Raymi. La jornada concluyó con el tradicional kukabi, compartido por las mujeres de la comunidad, como expresión de identidad, gratitud y cohesión social.

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