Gobernación

Ibarra

MEDICINA NATURAL, EMBUTIDOS Y CÁRNICOS FUERON DECOMISADOS EN IBARRA

LOS PRODUCTOS DE ORIGEN COLOMBIANO NO TENÍAN NOTIFICACIÓN SANITARIA O ESTABAN CADUCADOS Un operativo interinstitucional ejecutado en el sector del mercado Amazonas, en la ciudad de Ibarra, provincia de Imbabura, dejó como resultado el decomiso y destrucción de alimentos de contrabando y productos naturales sin respaldo sanitario. La intervención fue desarrollada por técnicos de la Coordinación Zonal 1 de la Agencia de Regulación y Control Sanitario (Arcsa), en coordinación con la Gobernación de Imbabura, agentes de control aduanero y otras entidades. Durante las inspecciones se verificaron condiciones higiénico-sanitarias, procedencia de los productos y el cumplimiento de la normativa vigente para su comercialización. Publicidad Como resultado del operativo se decomisaron 78 alimentos, entre chorizos, harinas, salchichas y costillas, todos de contrabando y de origen colombiano, que ingresaron al país sin ningún proceso de regularización. A esto se suman 123 productos naturales, entre caducados y otros con el Registro Sanitario suspendido, lo que impedía legalmente su expendio. “El principal riesgo es que estos productos no garantizan su inocuidad ni condiciones adecuadas de conservación, lo que puede generar afectaciones directas a la salud de la población”, explicó Andrés Herrera, Analista de Arcsa. LOS PRODUCTOS FUERON DESTRUIDOS De acuerdo con los informes técnicos, los alimentos cárnicos y la medicina natural decomisados no cumplían con los requisitos mínimos de seguridad sanitaria, por lo que fueron retirados del mercado y destruidos de forma inmediata, conforme a los protocolos establecidos por la autoridad competente. “En el caso de los productos naturales, encontramos artículos caducados y otros con registros suspendidos, que no pueden ser comercializados bajo ninguna circunstancia”, señaló Herrera, al reiterar que los controles continuarán en distintos puntos de la provincia.

Análisis, Imbabura

OTAVALO: MUNICIPIO Y GOBERNACIÓN SE ENDILGAN RESPONSABILIDADES EN SEGURIDAD

Tras el hecho violento ocurrido el lunes 19 de enero de 2026, donde fallecieron dos personas, ambas instituciones se hicieron señalamientos en redes sociales. La noche del lunes 19 de enero, un ataque armado en pleno centro de Otavalo dejó como saldo la muerte de dos hermanos, un hecho que estremeció a la ciudad y activó, casi de inmediato, pronunciamientos oficiales desde distintos niveles del Estado. Sin embargo, más allá de la condena al crimen, los comunicados evidenciaron una marcada contraposición institucional, atribuciones, responsabilidades y enfoques sobre la seguridad ciudadana. El pronunciamiento llegó primero desde el Municipio. Horas después del hecho violento, la Alcaldía Ciudadana de Otavalo publicó en sus redes sociales un comunicado en el que colocó el foco directamente en el Gobierno Nacional y la Gobernación de Imbabura. El cabildo exigió la presencia inmediata y permanente de las fuerzas del orden y seguridad en el cantón, una demanda que -según el texto- ya había sido planteada de forma reiterada, incluso en la Mesa de Seguridad Provincial. El comunicado municipal fue más allá del rechazo al crimen. Señaló de manera explícita que Otavalo no cuenta con jefe político, comisario nacional titular ni con los efectivos policiales necesarios, advirtiendo que el cantón no puede seguir esperando que se repitan hechos de esta naturaleza para que se actúe. En ese mismo mensaje, el Municipio insistió en que la seguridad es competencia directa del Gobierno central, aunque remarcó que, desde el ámbito local, se han ejecutado acciones preventivas concretas. Entre esas acciones, la Alcaldía detalló 80 puntos con alarmas comunitarias, 24 cámaras de videovigilancia enlazadas al ECU 911, la conformación de comités de seguridad barriales y la operación de un grupo motorizado de agentes de control municipal, recursos que -según la publicación- están a disposición del ente competente del orden público. El mensaje cerró reafirmando el compromiso municipal de coordinar acciones conjuntas, pero manteniendo la exigencia de una respuesta estatal más fuerte. GOBERNACIÓN REACCIONA Horas más tarde, llegó la respuesta desde la Gobernación de Imbabura, liderada ahora por el coronel del ejército en servicio pasivo, Jorge Ortíz. El comunicado provincial inició expresando preocupación por los hechos de violencia registrados en Otavalo y solidaridad con la familia de las víctimas, pero introdujo un enfoque distinto al vincular el crimen con prácticas ilegales de préstamos informales, señaladas como un factor que pone en riesgo la seguridad e integridad de la ciudadanía. En ese marco, exhortó a la población a no recurrir a mecanismos financieros informales y a optar por alternativas legales del sistema financiero. La Gobernación anunció además la ejecución de acciones inmediatas, entre ellas la designación de autoridades de Gobierno y la reactivación de operativos interinstitucionales de seguridad y control, en coordinación con autoridades locales, con el objetivo de reforzar la presencia del Estado en el cantón. Sin embargo, el mensaje incluyó un llamado de atención al cabildo y su alcaldesa Anabel Hermosa: conforme al artículo 54 literal n) del COOTAD, es competencia de los gobiernos municipales crear y coordinar los consejos de seguridad ciudadana municipal, encargados de la planificación, ejecución y evaluación de la política local en materia de prevención y convivencia. POLARIZACION MARCADA QUE DEJÓ EL PARO DE 2025 Así, el intercambio de comunicados dejó al descubierto una contraposición marcada, que se traslada también a sus habitantes que, tras el paro de septiembre y octubre de 2025, Otavalo quedó marcada por una profunda polarización social que reconfiguró la convivencia en la urbe y tensionó la relación entre ciudadanía y Estado. Aquellas jornadas de protesta, inicialmente planteadas como una medida de presión política y social, derivaron en episodios de violencia directa que evidenciaron la fragilidad del orden público en el cantón. Uno de los hechos más graves ocurrió cuando el cuartel policial de la localidad fue atacado por manifestantes, registrándose incendios y explosiones que dejaron la infraestructura en llamas, en una escena que quedó grabada en la memoria colectiva de la ciudad y del país. El ataque no solo significó daños materiales, sino que profundizó una narrativa de confrontación que dividió a la población entre quienes respaldaban la protesta y quienes advertían sobre sus consecuencias. En ese contexto, el discurso público escaló a niveles inéditos. Sectores que apoyaban el paro llegaron a pedir abiertamente que la Policía abandone el territorio, un planteamiento que expuso el quiebre institucional y la pérdida de consensos mínimos sobre la autoridad del Estado en la ciudad. La consigna, difundida en espacios públicos y redes sociales, reflejó el clima de radicalización que se instaló en la urbe durante 31 días.Desde entonces, Otavalo arrastra una herida abierta: una ciudad atravesada por desconfianzas, memorias de violencia y un debate inconcluso sobre seguridad, presencia estatal y gobernabilidad. Ese antecedente vuelve hoy al centro del análisis, cuando nuevos hechos violentos reactivan las alarmas y obligan a mirar atrás para entender cómo la polarización social no resuelta sigue condicionando el presente del cantón.

Ibarra

OPERATIVO ANTIDELINCUENCIAL ZONAS CONFLICTIVAS DE IBARRA

Un operativo de control y seguridad se ejecutó en los sectores de Lomas de Azaya y Alpachaca de la ciudad de Ibarra, zonas priorizadas por las autoridades debido a la recurrencia de hechos delictivos. La intervención fue coordinada por la Gobernación de Imbabura, junto a la Comisaría Nacional de Ibarra y la Intendencia General de Policía, como parte de una estrategia de control territorial orientada a recuperar el orden y reforzar la seguridad ciudadana. En la incursión, 65 vehículos fueron registrados por policías y militares, quienes también aprendieron a cuatro personas, una de ellas fue puesta a órdenes de la autoridad competente por un hecho flagrante. «Los moradores aplaudimos estos operativos. Pero pedimos que no se detengan, que sean permanentes, para que estás personas que actúan fuera de la ley, no usen nuestras calles o terrenos baldíos como refugio», dijo Carlos C. Durante los registros efectuados en la zona se procedió también al retiro de armas blancas y objetos considerados peligrosos, detectados en los controles realizados a personas y espacios intervenidos. Un agente policial que pidió la reserva, dijo que en la zona noroccidental de la capital de Imbabura se han incrementado exponencialmente los hechos violentos. «Por ello era necesaria está operación. Hace semanas, aquí se realizó un ataque armado que terminó con un vehículo quemado. Eventos como ese es lo que queremos parar», manifestó el uniformado. Como resultado de la acción interinstitucional se logró la recuperación de celulares, televisores y bicicletas, presuntamente vinculados a hechos delictivos, además de la intervención en ocupaciones irregulares de predios, identificadas durante los recorridos operativos. Las autoridades informaron que este tipo de operativos continuarán ejecutándose de manera periódica en distintos sectores de la ciudad, con el objetivo de reducir la incidencia delictiva y fortalecer la presencia del Estado en zonas consideradas de alta conflictividad.

Imbabura

UNA MUJER ASUME LA GOBERNACIÓN DE IMBABURA EN MEDIO DE PROTESTAS

Mediante Decreto Ejecutivo 154, el presidente Daniel Noboa designó a Elsy Mayte Landeta Sánchez de 33 años, como nueva gobernadora de Imbabura, en reemplazo a Luis Efraín Amaguaña Muenala, quien renunció solo cuatro días después de asumir el cargo. La transición ocurre en medio de una convulsión social marcada por protestas indígenas, bloqueos de vías y enfrentamientos violentos en varios cantones de la provincia, especialmente en Otavalo. UNA NUEVA FIGURA POCO CONOCIDA PARA UNA PROVINCIA EN TENSIÓN Sobre Elsy Landeta poco se conoce públicamente. Se sabe que es abogada de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, sede Ibarra.  En su trayectoria profesional figura un paso como pasante en la Gobernación de Imbabura, trabajo para la Empresa Pública de Movilidad del Norte (Movidelnor) y brindó servicios como abogada externa para la EMAPA Ibarra.  No hay registros públicos de que haya ocupado cargos políticos relevantes antes del presente nombramiento, lo que convierte su designación en una apuesta gubernamental en un momento álgido. Con esta designación, Landeta se convierte en la quinta mujer en la historia provincial en ocupar la gobernación de Imbabura. Antes que ella lo hicieron Gabriela Rivadeneira (durante el gobierno de Rafael Correa), Paolina Vercoutere, Marisol Peñafiel y María Gabriela Jaramillo en distintos mandatos. DESAFÍOS URGENTES Landeta asume en un momento en el que Imbabura vive una crisis multisectorial: cierres viales, protestas en comunidades indígenas, enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden, y cortes en el abastecimiento de productos básicos. Entre sus primeros retos estará coordinar acciones con la Presidencia, el Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas y los comités de diálogo con los pueblos indígenas. También deberá recuperar la confianza de la población imbabureña, atenuar la escalada de violencia y garantizar que las instituciones provinciales sigan operando con normalidad bajo un clima de polarización. Su gestión será observada con especial detenimiento: si logra moderar el conflicto, podrá cimentar respaldo local; si es rebasada por la movilización social, su mandato puede quedar opacado antes de consolidarse. Su éxito dependerá de su capacidad de interlocución, su cercanía al territorio y su habilidad para operar en una provincia en tensión.

Scroll al inicio